La reinvención profesional de las personas altamente sensibles o PAS

Eres un gran trabajador pero no entiendo por qué no participas en las comidas de empresa ni te apetece salir con los demás compañeros.

¿Qué haces trabajando aquí? Deberías dedicarte a la psicología. Siempre estás analizándolo todo…
¿Por qué te molesta tanto que te interrumpan? Hasta el más mínimo ruido te desconcentra de la tarea.
¡Debes adaptarte a este ritmo de trabajo, como todo el mundo!
Siempre acabas solucionándole los problemas a los demás. No sé cómo lo haces ni porqué.

Estas frases solo muestran algunos ejemplos de preguntas y afirmaciones que recibimos las personas altamente sensibles (PAS) en el entorno laboral.

Algunas de ellas suelen ser emitidas con cierta sorpresa y desconcierto por la persona que nos lo transmite.

Simplemente porque no encajamos en el molde que se considera “lo normal”.

Las personas altamente sensibles “funcionamos” de forma diferente al resto de personas.

Por este motivo somos objeto de calificaciones que, más que ayudarnos a integrarnos con los demás, nos hacen sentirnos incomprendidos y poco aceptados, lo que nos afecta mucho en el rendimiento laboral.

En este artículo quiero mostrarte el maravilloso mundo que se esconde tras las personas que poseemos el rasgo de la alta sensibilidad.

Y cómo la profesión que hayamos elegido puede ser la clave para potenciar las características innatas que toda PAS posee, y que tiene que ver con una función específica en nuestra sociedad.

Qué es la alta sensibilidad y cuáles son las características de este rasgo de personalidad

El descubrimiento de este rasgo de personalidad se lo debemos a la Dra. en psicología Elaine Aron quien, siendo una persona altamente sensible, investigó hasta darse cuenta de que en torno a un 15%- 20% de las población comparten el rasgo de la alta sensibilidad.

Estudios posteriores confirmaron que este rasgo está presente en más de 100 especies de animales y no solo en los humanos. Incluso se ha detectado en algunas especies de plantas.

Sí, es sorprendente. Y además se mantiene presente en la misma proporción (sobre un 20%).

Para que te hagas una idea más clara, en los humanos es como decir que 1 de cada 5 personas es altamente sensible.

¿Te puedes imaginar la cantidad de personas que son altamente sensibles (PAS) y no lo saben?

Pues lo alarmante no es esto.

Sino que debido a que ignoran que su cerebro funciona de forma distinta, se juzgan a sí mismas duramente al compararse con los demás (que no son altamente sensibles) y esto les trae muchos problemas a nivel mental y emocional.

Al tratarse de un rasgo de personalidad, no tiene nada que ver con ningún tipo de trastorno mental.

Además, naces con él y no es algo que puedas aprender.

Es decir, la alta sensibilidad no es algo que se desarrolla ni tiene nada que ver con el carácter de la persona, como pudiera ser la susceptibilidad, la timidez o la baja autoestima.

En sus estudios, la Dra. Elaine Aron se percató de que existen 4 características principales que determinan que una persona sea altamente sensible.

Además deben darse todas en conjunto para que te puedas considerar PAS.

Éstas son:

Profundo procesamiento de la información recibida

Erróneamente, muchas personas confunden el término “personas altamente sensibles” con una vulnerabilidad extrema rozando lo quisquilloso o susceptible.

Pero lejos de esto, la persona PAS se caracteriza por una sensibilidad que le permite percibirlo todo con más intensidad, tanto lo positivo como lo negativo.

Pero la naturaleza de las personas altamente sensibles va más allá.

No solo tenemos una sensibilidad extrema sino que nuestro cerebro, además, tiene la capacidad de procesar más profundamente toda la información que recibimos del medio.

Esto se manifiesta en que solemos darle vueltas a todo lo que nos concierne para poder estudiarlo, ver nuevas posibilidades y desmenuzar toda la información recibida para darle un sentido práctico.

Por lo tanto, todo lo que piensa y siente una persona altamente sensible está sobredimensionado para poder darle un uso concreto.

Para que te hagas una idea.

Es como si tuviésemos una enormes antenas que nos permite captar todo lo que haya a nuestro alrededor pero además, tenemos un enorme procesador interno.

Esto nos permite integrar esa información, sintetizarla, analizarla y darle un uso práctico que nos beneficie tanto a nosotros mismos como a los demás.

Tendencia a sentirse sobre-estimulado

Debido a que captamos mayor cantidad de información y la procesamos con mayor profundidad, el cerebro de una persona altamente sensible se agota con mayor facilidad si lo comparamos con el de una persona que no lo es.

Esto hace que las PAS nos podamos sentir agobiados en un ambiente en el que hay demasiados estímulos externos, como sonidos, luces, colores llamativos, movimientos bruscos, etc.

Es debido a que nuestro sistema nervioso se bloquea con tanta estimulación porque no puede procesar tanta información a la vez con tanta intensidad y profundidad.

En muchas ocasiones, las personas altamente sensibles tenemos que alejarnos de determinados ambientes porque la intensidad con la que sentimos y percibimos nos puede agotar o bien afectar a nivel mental o emocional.

Fuerte emocionalidad y empatía muy desarrollada

Percibirlo todo con más intensidad te permite, como altamente sensible, disfrutar mucho más de las cosas buenas de la vida.

Como puede ser una deliciosa comida, una puesta de sol o una buena conversación con alguien querido. Todo puede ser más placentero y gratificante.

Por el contrario, todas las sensaciones negativas se pueden vivir también con mayor intensidad, por lo que el malestar que se genera también se amplifica.

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Este punto es quizás de lo más conflictivos en las personas altamente sensibles cuando no se ha hecho un trabajo en inteligencia emocional.

Los que somos altamente sensibles no solo tenemos mayor capacidad emocional sino que además tenemos mayor desarrollo de la empatía.

A nivel neurológico existen grandes diferencias entre las PAS y no PAS en la región del hipocampo donde se encuentran las neuronas espejo, que son las que nos permiten sentir lo mismo que otras personas.

Sensible a las sutilezas del entorno

Se ha demostrado que las personas altamente sensibles también muestran mayor actividad en la región del cerebro conocido como la “sede de la consciencia”.

En términos psicobiológicos se trata de la ínsula, que nos permite tener una percepción muy amplia de todo lo que sucede a nuestro alrededor.

Esta capacidad nos permite ser más conscientes de las señales sutiles que están en el entorno y darnos cuenta de cosas que pasarían desapercibidas por personas no PAS.

Esto se traduce en la percepción de la energía que circula en el ambiente.

Por ejemplo, una PAS podría entrar en un lugar y percibir si las personas que han estado antes estaban de “buen rollo” o por el contrario estaban discutiendo.

Debido a que registramos también más información, cuando se produce un cambio en el ambiente también lo percibimos rápidamente y pocas cosas se nos pasa por alto.

Otra cosa es que decidamos decirlo o no…

La función social de las personas altamente sensibles

Personas altamente sensibles: empáticos por naturaleza

Sabemos que la naturaleza a veces es caprichosa pero…

¿Por qué un rasgo de personalidad es distinto en el 20% de la población?
¿Por qué se mantiene en la especie humana y en muchas especies de animales?
¿Por qué se mantiene en la especie humana y en muchas especies de animales?

Los datos científicos muestran que esta variabilidad obedece a un intento de equilibrar los roles que cada individuo tiene dentro de su especie.

Por ejemplo, en los humanos, si observas por encima cómo hemos formado nuestra sociedad, verás que siempre han existido dos roles muy bien diferenciados:

Por un lado el rol de aquéllos que tienen la capacidad de mover a las masas y ser líderes de los demás.
Con cierto poder de atracción y manipulación, que son venerados por el resto porque ostentan un cierto poder, ya sea económico, laboral, etc.

Suelen ser personas más impulsivas que se dejan llevar por sus deseos de conquista sin tener en cuenta plenamente las repercusiones que pueda tener.

Por otro lado están los consejeros, los reflexivos, cuya forma de actuar siempre va en consonancia con un sentido práctico y orientado a cumplir un objetivo concreto.
Optimizando siempre los recursos y velando por la seguridad de toda la comunidad.

Estos dos tipos roles siempre han colaborado en equipo para poder mantener en equilibrio las sociedades que se han formado a lo largo de la historia.

Por ejemplo, un rey siempre ha estado acompañado por la figura de un consejero real o un jefe de una tribu por un viejo sabio que indicaba los pasos a seguir de su comunidad.

El rol de consejero es propio de las personas altamente sensibles porque estamos dotados de un sistema neurológico que nos permite, entre otras cosas:

Observar todas opciones desde distintas perspectivas (gracias a la profundidad de pensamiento).
Sentir cómo se sienten el resto de personas y conocer sus necesidades (por medio de la empatía).
Tener una actitud de observación que nos indica si hay alguna señal que pueda poner en peligro al grupo (al ser sensible a las sutilezas).
Saber cuál es la actitud o la acción correcta para mantener el equilibrio a todos los miembros de la comunidad.
Sentir cómo se sienten el resto de personas y conocer sus necesidades (por medio de la empatía).

Tener una actitud de observación que nos indica si hay alguna señal que pueda poner en peligro al grupo (al ser sensible a las sutilezas).

Saber cuál es la actitud o la acción correcta para mantener el equilibrio a todos los miembros de la comunidad.

Debido a esto somos una minoría en la población, aunque estemos en un ratio de 1 a 5, que es mucho más de lo que cabe esperar.

En términos evolutivos, las personas altamente sensibles estamos para mantener la conservación de la especie.
Debido a que frenamos la impulsividad de aquellos que tienen el poder de mover a las grandes masas y colaboramos por el equilibrio global.

Llegados a este punto seguro que te preguntarás “¿soy una persona altamente sensible?”

Si te has identificado mucho con las cuatro características principales del rasgo puede ser que lo seas.

Para salir de dudas puedes acceder a este test de alta sensibilidad que te indicará con mucha probabilidad si eres una persona PAS.

La cruda realidad laboral para las personas altamente sensibles

Si para cualquier persona hoy día puede ser complicado encontrar un empleo, para la persona altamente sensible se torna aún más dificultoso.

El hecho de tener un sistema neurológico diferente, hace que las PAS tengamos más dificultades a la hora de elegir un empleo que sea compatible con las particularidades de nuestro rasgo de personalidad.

Por lo tanto, si a día de hoy las probabilidades de encontrar un empleo es más bien baja, para las PAS llega a ser un problema bastante gordo.

Por otro lado, el entorno laboral ha sido diseñado ergonómicamente para que el trabajador produzca más en el menor tiempo posible.

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Pero no ha tenido en cuenta, por falta de información, que existen distintos tipos de personalidad, entre ellas la de las personas altamente sensibles.

Ahora bien, ¿cómo nos sentimos las personas altamente sensibles en el modelo laboral de hoy día?

Aunque existen muchas similitudes entre las personas altamente sensibles, cada una puede experimentar su entorno laboral de una forma distinta.

Cómo se siente una persona PAS en el modelo de trabajo actual

Personas altamente sensibles: puestos de trabajos no adaptados

Como persona altamente sensible que soy y sabiendo que esta sociedad ha sido diseñada casi exclusivamente para personas que no son PAS.

Puedo decir de primera mano que el entorno laboral en la mayoría de los trabajos actuales nos perjudica tanto que nos puede llevar poco a poco a la enfermedad.

Ya de entrada una persona PAS no puede mantener ni el ritmo ni la presión que se ejerce hoy día en cualquier trabajo.

Por la sencilla razón de que se bloquea con más facilidad que el resto de personas, debido al funcionamiento de su cerebro.

Claro que esto va a depender del trabajo que estemos hablando.

No es lo mismo ser un bibliotecario (un trabajo muy llevadero para una PAS), que ser un camarero de un bar nocturno de heavy metal.

Obviamente, cada persona tiene unas aficiones y unos gustos que hace que busque un trabajo más afín a su personalidad.

En el caso de las personas altamente sensibles, el estrés es lo que más nos sobrepasa.

Somos personas muy eficaces en nuestro trabajo, debido a nuestra profundidad de pensamiento y a ser tan sensibles a los detalles, por lo que todo lo que nos proponemos hacer solemos realizarlo poniéndole mucho empeño.

Somos muy eficaces en cualquier actividad y podemos llegar a resolver problemas muy complejos pero necesitamos un entorno tranquilo.

Donde precisamente la prisa por terminar un trabajo no sea lo prioritario, porque nos bloqueamos más pronto cuando estamos sometidos a la presión.

Como en la mayoría de los trabajos no se tiene en cuenta al trabajador, los que somos altamente sensibles no tenemos más remedio que aguantarnos si es que queremos conservar el empleo.

Pero esto nos puede llevar a enfermarnos por intentar llevar un ritmo que va contra natura.

Si es difícil para una persona que no es altamente sensible… para las PAS es aún más difícil y poco llevadero.

Déjame que te cuente un poco de mi experiencia en mis años de ingeniero:

Recuerdo que me enfermaba muchas veces (¡casi todas las semanas!) y nunca me recuperaba del todo.

Sufría de un agotamiento generalizado que me invadía y que poco a poco me iba consumiendo.

Los teléfonos sonaban continuamente, horas y horas delante del ordenador en un habitáculo compartido con otros profesionales donde te distraían cada pocos minutos.

Proveedores entrando y saliendo cada cierto tiempo, proyectos pendientes, salidas improvisadas a la obra, tener que tratar con personas que solo miraban el céntimo en lugar a la persona con la que iban a colaborar…

Muy inhumano…

Y esto me estaba matando.

La sobre estimulación era continua y la necesidad de retirarme y descansar se acumulaba.

¿Dormir?

Era el mejor momento del día, o mejor dicho de la noche.

Pero siempre me levantaba con necesidad de descansar más.

Sólo me ocurría a mí, que era altamente sensible.

Mis compañeros podían llevar el ritmo impuesto sin problemas e incluso después de trabajar se quedaban a tomarse algunas birras en el bar de en frente.

Yo, ni loco.

Me convertí, como suele ocurrir en las personas con alta sensibilidad, en “el rarito”, porque no participaba en las salidas fuera del trabajo y siempre me escaqueaba en las comidas de empresa.

Eso sí.

Era el centro de atención y todos acudían a mí para contarme sus vidas.
Todos percibían que les escuchaba y de alguna forma se sentían comprendidos.

Pues claro, con mi empatía ¿no los iba a comprender si experimentaba lo mismo que me explicaban?

Y es en las relaciones entre compañeros de trabajo donde más nos tenemos que cuidar las personas altamente sensibles.

Nuestro don a escuchar.

A sentir a los demás.

A experimentarlos y a sentir tanta cercanía con ellos.

Hace que seamos como un imán que los atrae para que seamos el paño de lágrimas de la empresa y para hacerles favores.
El problema es que al final vas al trabajo sabiendo que vas a tener que lidiar no solo con los problemas estrictamente laborales sino también con los problemas personales que los compañeros se llevan al trabajo.

Y es agotador…

Porque te das cuenta de todo lo que les ocurre, incluso antes de que abran la boca.

Pero el problema se amplifica cuando desconoces que eres altamente sensible, te comparas con los demás y aumentas la sensación de que eres diferente.

De que no puedes llevar el mismo ritmo…

Mermando considerablemente la autoestima y llegando incluso a creer que no sirves para este trabajo.

Fíjate en lo que estoy diciendo.

Aunque te he puesto un ejemplo mío, ahora de forma generalizada y con el conocimiento de que esto le pasa a más personas altamente sensibles, estamos hablando de trabajadores con:

Una alta capacidad de percibir y sentir a los demás, de conocer sus necesidades antes de que la expresen.
Un sentido innato de ponerle mucho empeño en todo lo que hace, tomándose cada actividad muy en serio.

Dime la verdad.

¿Crees que es justo que las PAS lleguemos al extremo de sentirnos con poca autoestima o con la sensación de NO PODER, o de ser incapaz?

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Claro que no es justo, porque no es real.

Solo que estamos en un modelo laboral no apto para las personas altamente sensibles, donde nos confundimos y donde quieren hacernos creer que todos debemos actuar de la misma forma.

El problema de esto es la insatisfacción y el saber que no estás empleando todo tu potencial.

Sabes que puedes dar más de ti mismo pero las condiciones no son las apropiadas para que puedas brillar.

La reinvención profesional de las PAS como medio para alcanzar su máximo potencial

Personas altamente sensibles: reinventándose profesionalmente

Debido a la frustración que sentimos en el trabajo y ser conscientes de que podemos ofrecer mucho más a la sociedad.

Muchas PAS hemos optado por cambiar de trabajo e incluso reinventarnos para vivir de acuerdo a nuestra pasión.

En mi caso me he reinventado dos veces y es lo mejor que podido hacer en mi vida.

Siempre motivado por el contacto humano y la salud, he pasado de ser ingeniero a osteópata, y más tarde, de osteópata a coach.

Y soy el hombre más feliz del mundo.

A día de hoy sigo expandiéndome tanto a nivel personal como profesional.

Porque de eso se trata, de crecer como persona mientras te expandes en el mundo sirviendo a los demás.

No hay nada más gratificante que ser tu propio jefe y mantener un equilibrio en la vida gracias a la posibilidad de organizarte en función de tus necesidades.

Y las personas altamente sensibles tenemos muy en cuenta nuestras necesidades porque tenemos mucha consciencia de cómo nos encontramos en cada momento.

Tener un trabajo flexible de horarios me permite tener en cuenta mi propia sensibilidad y dejar a un lado la idea de que ser PAS puede ser un obstáculo en mi trabajo.

Simplemente el hecho de poder elegir mis condiciones de trabajo me permite sentirme seguro y tranquilo para hacerlo lo mejor que pueda.

Pero, ¿toda PAS deberían reinventarse?

Para nada, no estoy diciendo tal cosa.

Solo que es una opción a tener en cuenta para poder disfrutar de tu máximo potencial si es que eres una persona altamente sensible y sientes que no encajas en tu entorno laboral.

Claro que para poder reinventarse hay que tener una mente emprendedora y superar algunos obstáculos internos que se oponen.

Alberto es un experto en éste área y en este artículo sobre Mindset te lo explica detalladamente.

En el fondo pienso que debido al desconocimiento acerca del rasgo.

Las propias PAS podemos llegar a sentirnos muy descolocadas en la sociedad y a la vez tenemos una enorme necesidad de contribuir y aportar algo de valor en esta vida.

No es raro entonces que con estas dos particularidades, llegue el momento en la vida de una PAS en el que se plantee que necesita autorrealizarse a través de su trabajo.

Y que no sepa qué quiere hacer, pero que sea profundamente consciente de que necesita un cambio.

Este es el momento ideal para una reinvención profesional.

Te voy a poner unos cuantos ejemplos de cómo una PAS puede darle un toque diferente a profesiones que conocemos.

Nuestras capacidades empáticas nos permiten saber muy bien las necesidades de las personas.

Esta cualidad sería muy provechosa si eres por ejemplo el jefe de una empresa, porque podrías conocer mejor a tus clientes y darles el producto que necesitan a medida.

O quizás eres un apasionado de la salud y prefieres dedicarte a la rama sanitaria.
En la que se potencie la búsqueda de soluciones creativas para los empleados y conciliarlas con los objetivos de la empresa, aumentando así muchísimo la productividad.

O quizás eres un apasionado de la salud y prefieres dedicarte a la rama sanitaria.
Ser médico puede ser tu profesión pero siempre y cuando puedas ejercerlo a un ritmo apropiado donde puedas llegar a tus máximas capacidades.

Pero imagínate:

Ser médico con tanta empatía, sintiendo a tu paciente, procesando profundamente todos los datos que recibes y siendo tan sensible a los pequeños cambios que vaya teniendo.
¡Te convertirías en el médico más efectivo y feliz del mundo!

O ser profesor.
¿Quién no ha tenido a ese profesor que irradiaba lo que exponía, que te hacía vivir lo que te enseñaba con tanto entusiasmo?

Así sería una PAS en el mundo de la enseñanza, percibiendo la comprensión grupal de la materia que estuviese impartiendo y adaptándola a las necesidades del aula.

O bien tu pasión está relacionada con el cuidado ecológico del medio ambiente…
Y podría ponerte más y más ejemplos de porqué las personas altamente sensibles deberíamos plantearnos nuestro sitio en el mundo, si es que no estamos satisfechos donde estamos.

La reinvención profesional es una de las mejores opciones para realizar lo que te apasiona a través de tu trabajo.

En definitiva, las personas altamente sensibles tenemos que darle un importante sentido a nuestras capacidades en el terreno laboral.

Porque es ahí donde nos sentimos alineados con el propósito de nuestro rasgo:

La conservación de nuestra especie y frenar la impulsividad de esta sociedad que está ahogando a las personas altamente sensibles y a las que no lo son.

Espero que te haya gustado este artículo y hayas descubierto este rasgo de personalidad que en estos momentos es el punto de mira de las investigaciones científicas.

Déjame que te pregunte:

¿Eres una persona altamente sensible o conoces a alguien de tu entorno que pueda serlo?

Si es así, ¿cómo lo llevas a nivel laboral?

Me gustaría saber de ti y que dejaras tu respuesta en los comentarios.

Estaré más que encantado de responderte.

David G. Alcaraz

1 Comentario

  1. Muy claro tu artículo pero, si bien es una tendencia que tenemos al respecto, esta profundidad en el análisis del entorno puede ser trabajada y desarrollarla; no todos podemos ser Rubinstein, pero sí podemos aprender a tocar el piano bastante bien ¿no te parece?

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