Todo lo que necesitas está continuamente a tu alcance y se encuentra, en forma de semilla, en un infinito campo de posibilidades. Sólo hace falta regar estas semillas para hacer que se conviertan en una abundante cosecha de logros en tu vida.

El mejor fertilizante para traer a tu realidad cotidiana lo que, de momento, se encuentra sólo en estado potencial, es tu pensamiento. Cada pensamiento tiene una naturaleza capaz de atraer esa energía infinita que necesitas y que te aproxima un poco más a lo que tanto deseas.

Pero para conseguir lo que te propones no puedes regarlo con cualquier tipo de pensamientos. Los pensamientos deben estar compuestos necesariamente de tres ingredientes fundamentales:

POSITIVIDAD, PRESENTE, PRECISIÓN y PASIÓN las cuatro “pes” que conforman la auténtica generación de pensamientos en positivo.

Para conseguir todo lo que ahora mismo quieres, tu mente debe generar pensamientos efectivos que atraigan hacia ti lo deseado y para que tus pensamientos sean una ayuda en lugar de una interferencia, como casi siempre ocurre, debes darles lo que necesitan para que tu semilla crezca y se alimente de esa energía universal en potencia e infinitamente abundante que también puedes canalizar con tus pensamientos.

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La POSITIVIDAD es el primer ingrediente a tener en cuenta. Debes lograr que cualquier pensamiento relacionado con lo que quieres conseguir siempre se formule en positivo. Si quieres, por ejemplo, curarte de una enfermedad, no puedes pensar: “Quiero dejar de estar enfermo”, pues esa formulación refuerza el que no puedas sanar.

En su lugar, deberás pensar: “Estoy saludable. Me encuentro perfectamente bien”. De esta forma, colaboras milagrosamente en tu propia curación.

Aunque debes salvar dos obstáculos importantes: el primero es reconocer que tú eres el principal hacedor de tu salud, aparte de los consejos médicos más o menos acertados y las posibles medicinas, más o menos beneficiosas para tu integridad físico-mental.

Debes creer que tu cuerpo puede auto curarse, como si la vida te fuera en ello.

El otro obstáculo más importante es cambiar la generación de pensamientos negativos en pensamientos positivos, lo más continua y permanentemente que puedas. Para ello puedes utilizar el instrumento generador de pensamientos más potente del universo: tu propia mente. Te facilitará mucho escribir estos pensamientos en positivo, de tal forma que los leas y repitas cuantas más veces mejor.

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La segunda “P” para alcanzar con tus pensamientos todo lo que te propongas es formularlos en PRESENTE. Esto quiere decir que no te limites a pensar cosas como: “Me gustaría…, o deseo que…”

Este tipo de pensamientos no tienen ninguna fuerza y sólo prolongan el estado en el que no deseas estar más. Para salir de ahí, debes pensar como si ya estuvieras fuera.

Es decir, si deseas abundancia, piensa como si ya te estuvieras beneficiando de ella y la estuvieras disfrutando de la forma más generosa que se te ocurra.

Por ejemplo: quieres un nuevo coche y en lugar de estar todo el día soñando con tenerlo y desear alcanzar este tipo de abundancia material, genera continuos pensamientos como este: “me siento agradecido por tener un nuevo vehículo que me lleva a mi trabajo y de viaje con mi familia, así paso más tiempo con ellos y puedo conocer más fácilmente nuevos lugares y gentes que estoy seguro de que me enseñan a ser mejor persona, para ayudar a otros a conseguir también lo que yo ya tengo y agradezco”.

La tercera “P” es la PRECISIÓN. Sólo alcanzarás lo que te propones y sueñas si eres capaz de saber y pensar con precisión lo que en realidad quieres. Esto quiere decir que no es suficiente con desear algo muchas veces a lo largo del día, sino que deberás formular tus objetivos de una manera precisa, con planes específicos para poder conseguirlos.

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Olvídate de que, por ejemplo, el dinero que pides te llueva algún día a fuerza de desearlo y repetirlo como si fuera un mantra. No sólo tendrás que trazar un camino que te lleve hacía él, sino que seguramente, tendrás que recorrerlo.

Por lo tanto, se preciso, formula planes y objetivos concretos que incluyan sólo pensamientos que te acerquen cada vez más a lo que precisamente deseas conseguir.

Y por último, pero quizá lo más importante de todo, a la receta mágica debes añadirle PASIÓN.

La Pasión está totalmente alineada con tu propósito, lo sepas o no. Cuando algo nos apasiona enormemente es porque de alguna forma resuena con nuestra misión. Así que ponle pasión a lo que deseas, ten claro lo importante que es para ti y estarás mucho más cerca de conseguirlo.

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