No es lo mismo estar solo que sentirse solo. Vamos a hablar de como afecta la sensación de soledad a tu cerebro para que seas consciente de que te esta pasando. Muchas personas viven pasar tiempo con ellas mismas y muchas filosofías que buscan el equilibrio espiritual recomiendan pasar tiempo a solas y en silencio para lograrlo. Sin embargo, las personas que gustan de la soledad regularmente tienen relaciones interpersonales sanas y felices, es decir no se sienten solas, es posible sentirse solo incluso cuando se está en compañía. Es justamente de esa soledad de la que hablaremos.
El ser humano es un ser social, el contacto con nuestros semejantes es parte fundamental de nuestras necesidades básicas, como bien dijo el poeta británico John Donne: «Ningún hombre es una isla», nos requieremos unos a otros para sobrevivir y cuando nos sentimos aislados el organismo se manifiesta para decirnos que algo anda mal.
La sensación de soledad está asociada a diversas disfunciónes como presión alta, insomnio, bajon emocional, declive inmunológico e incluso mas allá prematura. ¿Cómo se manifiesta en nuestro cerebro? La ciencia ha demostrado que los cerebros de personas solitarias o aisladas comienzan a perder capacidades cognitivas con relación al lenguaje y la comunicación, además de pérdida de memoria y en algunos casos demencia. Además, las personas que se sienten solas comienzan a comportarse «a la defensiva» y en lugar de intentar integrarse a una comunidad se automarginan aún más. Esta pérdida de habilidades sociales es peligrosa ya que puede venir acompañada de rencor y comportamiento agresivo. La soledad también actúa sobre el cerebro generándole ansiedad y muchas veces pensamientos paranóicos.
Esto no significa que una persona que pasa mucho tiempo sola vaya a comenzar a olvidar cómo comunicarse y a atacar a sus semejantes pero es bastante probable que con el tiempo se vuelva al menos malhumorada ya que la risa, tan bienestarable y necesaria, es una actividad social.