La parábola del elefante encadenado

Escrito por Xavi Edo

13/05/2017

Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaban eran los animales… De todos ellos me flamaba la atención el elefante.

Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal… Pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que ataba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas hollado unos centímetros en la tierra.

Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Pregunté a maestros, padres, tíos… por el misterio del elefante; pero la única respuesta que obtuve es que no escapaba porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia: “-Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?“. No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca… Y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño.

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.

Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, estiró, sudó, tratando de soltarse.

Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía…

Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su incapacidad de liberarse y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE.

Él tiene registro y recuerdo de su incapacidad, de aquella incapacidad que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…

¿Qué te pareció el cuento? ¿No te suena esta historia?

Probablemente, esa es también la historia de tu vida… Salvo que en esta ocasión tú no estás atado a una estaca sino a tus creencias y a tus “no puedo”. Y eso te impide magnetizar lo que quieres a tu vida.

Más de este blog…

La Reconexión afectiva

La Reconexión afectiva

La mala Gestión Emocional, es la que nos lleva a adoptar una reconexión afectiva y determinadas actitudes y patrones...

APUNTATE AL GANAR – GANAR

APUNTATE AL GANAR – GANAR

Nuestra vida transcurre en una negociación constante, con nuestra familia, con nuestros jefes y/o subordinados, con...

El poder de la intuición

El poder de la intuición

Todo el mundo nace con la intuición. Es un regalo increíble que nos permite procesar información y tomar decisiones de...

Las 7 Etapas de la Mujer

Las 7 Etapas de la Mujer

LAS 7 ETAPAS DE LA MUJER ....... La Mujer Bisonte Blanco describe las siete etapas que sigue la mujer en su camino...

11 Comentarios

  1. alejandrina luquez

    asi es, aunque nos cueste intentemos lo miles de veces q si se puede ,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,

    Responder
  2. Nathalie

    Excelente…Triste pero excelente. A veces estamos atados a nuestros miedos, a nuestras frustraciones,a nuestros «no voy a poder»y les damos mas poder del que realmente tienen.

    Responder
  3. Malva Orfanelli

    Esta historia me hizo recordar a un maestro de escuela cuando yo estudiaba sexto grado, un día se presentó a nuestro salón de clases para saber cuan preparados estábamos e interrogo a todos los alumnos del salón hizo rondas de tres preguntas a cada estudante.;cuando toco mi turno no pude responder a las tres preguntas,entonces el maestro me dijo MALVA(ese es mi nombre),MALVA MAL-VA ,es decir con mi propio nombre hizo incapié en lo mal que iba en la escuela(por supuesto que no era asi,sin embargo el lo vio de esa manera),después de esa experiencia odié por muchos años mi propio nombre MALVA,y quedé con esa idea de que no serviría para nada,por suerte pude resolver esa situación,a veces no son nuestro padres los únicos que sin queres nos humillan y descalifican, hay actores mucho peores como este maestro a quien siempre detesté y nunca olvidé.moraleja:a veces las palabras pueden mantenernos atados a esa estaca (como la del elefante)de por vida.gracias bienestaros.

    Responder
  4. Blanca Larriera

    Si , me identifico con él .
    Si así te crían , cuando reacciones ya es tatempera……..

    Responder
  5. Zafi Agusto

    Esto me atormentó cuando lo leí y era muy joven pero aveces estas igual en la vida ya no trabajas solo asumes

    Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *