Cambiar, transformarse no es tarea fácil. Las transformaciones son dificiles pero necesarias para la evolución de la fuerza de las personas. El cambio es esencial para encontrar la felicidad. Si bien los cambios producen miedo e incertidumbre, hay que enfrentarse. Una anécdota, en la cultura oriental, la palabra cambio viene representada por dos ideogramas: peligro y oportunidad. Y es que lidiar con los cambios significa, a veces, estar en peligro, pero también es una oportunidad para avanzar.

Cuando nos mudamos a una nueva ciudad, por trabajo. Debes cambiar nuestro lugar de residencia, tenemos  miedo a no saber si va a ser lo acertado y si el coste emocional y personal va a valer la pena. Este es sin duda el principal temor hacia ese paso determinante que habrá de cambiar nuestra vida.

Otro ejemplo. Llevas varios años de relación con una persona, y sientes que no eres feliz. Que no es tu lugar y que cada día que pasa te ves a ti mismo más oprimido/a. Pero sin embargo, temes dejar a dicha persona porque al mismo tiempo no sabes cómo enfrentarte a esa nueva vida en soledad, no sabes tampoco cómo se lo puede tomar tu pareja.

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Toda transformación genera incertidumbre y temor, tenemos la sensación de que durante un momento, “vamos a perder el control de nuestra vida”. Y pocas cosas pueden llegar a ser más angustiantes…

Sin saber cómo, las personas caemos en una realidad donde “lo que nos es conocido nos tranquiliza porque sabemos cómo debemos actuar”. Es decir, estamos en una especie de zona de confort donde a pesar de no ser plenamente felices en esta burbuja, lo que se haya fuera parece amenazante.

Toda trasnformación implica una gran dosis de valor personal. Nos obliga a adaptarnos a las nuevas condiciones del entorno, ahí donde hemos de invertir buena parte de nuestro esfuerzo emocional y físico, a la vez que arriesgar nuestro bienestar y seguridad.

Para ser capaces de iniciar o embarcarnos en ese cambio que tanto deseamos pero que no nos atrevemos a propiciar, necesitamos en primer lugar ser realistas y conscientes de nuestra situación. ¿Cómo te sientes en estos momentos? ¿Crees que estás realizado/a personalmente? ¿Estás en una realidad que de verdad deseas, con las personas que deseas? Cuando te miras al espejo ¿puedes decirte a ti mismo/a que eres feliz? Es verdad que pueden ser unas cuestiones muy determinantes, pero ahí está quizá la naturaleza de la cuestión a indagar, ahí estará tal vez la necesidad de cambio en algún aspecto de nuestra vida. Sea grande o pequeño.

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La transformación es parte de la vida y no un obstáculo insalvable que alguien pone a propósito en nuestro camino. Debemos ante todo dejar a un lado todas esas ideas negativas y posibles anticipaciones, que, seguramente, aún pondrán más espinas en nuestro sendero hacia el cambio. Porque todo miedo, es el filo de una tijera a punto de cortar nuestras alas. Y todos tenemos derecho a volar…

Lo principal es ir exponiéndonos poco a poco a determinadas situaciones, ahí donde podamos ir desarrollando estrategias de afrontamiento para salir hacia adelante, e ir aprendiendo al mismo tiempo. Porque si no nos arriesgamos no alcanzaremos nunca las aptitudes necesarias para ser valientes. Para arriesgar y tener el control de nuestras propias vidas.

Perder el miedo es apostar por la felicidad. Y seguro que también tú deseas alcanzarla.

14 Comentarios

  1. Muy cierto lo que dice este artículo. Si no te sientes realizad@ donde estás ahorita, es hora de motivarte de alguna manera a hacer un cambio en tu vida, arriesgarte a salirte de tu zona de confort y buscar en otra parte eso que te hará sentir mejor, más feliz, más realizad@. Solo hay que ser valiente y dejar el miedo tirado y emprender el vuelo hacia lo fascinantemente desconocido.

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