¿Sabes que, cuando lloras a los que se han ido, lloras por ti y no por ellos?

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¿Sabes que, cuando lloras a los que se han ido, lloras por ti y no por ellos?

Lloras porque los perdiste, porque no los tienes a tu lado, porque si todo concluye con el final de un ciclo, tus seres que se han ido ya no están, ni siquiera para sufrir por haberse ido; si la vida continúa más allá de su final de ciclo, ¿por qué apenarte por ellos?

Cuando hayas terminado de aceptar que tus seres queridos se han ido, dejarás de llorarlos y los recuperarás en el recuerdo para que te sigan acompañando con la alegría de todo lo vivido.

No te vayas con tus seres queridos que ya no estan, recuerda que donde ardió el fuego del amor y la vida, debajo de las cenizas, quedan las brasas esperando el soplo para hacerse las llamas.

Si dices, que sin tus seres queridos no podrás seguir viviendo, no digas que porque los amabas tanto, sino por cuanto los necesitabas, (y no es lo mismo amar que necesitar).

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Si lo aceptas así, tal vez descubras para tu crecimiento que tu vida consiste en ser tu vida… ¡Y no la de los otros!

No frenes tus lágrimas cuando llegan, ni fuerces el llanto cuando se aleja, no dejes de llorar porque alguien lo reprueba, ni te obligues a llorar porque sino: “¿Qué dirán los otros?”

Respeta tu dolor, y tu manera de expresarlo:No te vayas tras tus seres queridos que ya no estan; ¡déjalos partir, como parten las golondrinas en otoño, para anidar en otros climas y volver más numerosas y crecidas, en otra primavera!

Las lágrimas que ocultas, el dolor que escondes y la protesta que callas, no desaparecen:

Quedan al asecho del momento en el que puedan estallar. Y es mejor que lo vivas todo en su tiempo y en su hora.

Es común que las personas guarden buena cantidad de culpas para reprocharse ante sus seres queridos idos. ¡No lo hagas contigo!

Tus seres queridos idos no ganan nada con tus insomnios de remordimientos.

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Ámalos ahora; recuérdalos con amor, y, quizás, sí ganen algo….

Como otro nacimiento….

Tú y yo solo vemos una cara de este final de ciclo, la del otro lado se nos escapa.

Si desde el seno de tu madre hubieras visto nacer un hermano, creo que lo hubieras llorado como ser no nacido, hasta nacer tú y reencontrarlo.

¿Qué sentirías si miraras el final del ciclo de la vida como otro nacimiento?

A la hora de cosechar…

Tus seres queridos idos no están en el cementerio.

Nunca estuvieron ahí, salvo cuando estaban vivos

Me preguntas dónde están…

Y no puedo responder por ti.

Yo sé dónde están “para mí”, los míos; pregúntate tú a ti mismo dónde crees que están “para ti”, los tuyos.

El cementerio es como un surco donde se arrojan las semillas.

Ningún sembrador vuelve a remover la tierra para buscar las semillas ya sembradas; regresa al campo a la hora de cosechar espigas.

Autor: Rene J. Trossero

Nota del Autor: Nuestros artículos tratan de aconsejarte y darte a conocer otras vías para mejorar tu calidad de vida, pero si aun así te sientes perdido, te aconsejamos que vayas a un medico especializado para que te aconseje sobre tu problema.

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