A veces sentimos tanto deseo de integrarnos en el ambiente que no rodea, tantas ansias de aceptación, que empezamos a convertirnos en lo que creemos que se espera de nosotros y nos olvidamos de ser quienes realmente somos. En este post te mostramos los 10 signos de que estás escondiendo tu esencia y lo que ello conlleva…

1. No consigues decir tu verdad

¿Con qué frecuencia te pones una cinta en la boca porque tienes miedo de que si hablas, vas a poner tu trabajo en riesgo, perder a tu amor, a un amigo, o ser repudiado por tus padres? ¿Cuántas veces te tragas tu verdad (y con ella, tu integridad, respeto a ti mismo, y tu autenticidad)?

No estoy sugiriendo que necesites hablar de cada pensamiento que tengas. Algunas personas son simplemente groseras con el pretexto de “hablar mi verdad.” Pero cada vez que tú no puedes expresar lo que es la verdad para ti, se activa una respuesta de estrés que debilita los mecanismos de auto-sanación naturales de tu cuerpo y lo pone en riesgo.

Además, estás violando tu alma y si no sabes escucharla, una y otra vez te toparás con situaciones que te golpearán cada vez más fuerte hasta que la oigas y la expreses.

2. Te conviertes en un camaleón social

¿Conoces a esas personas que cambian de tono – y su apariencia y su banda favorita, y su partido político – cada vez que están en una nueva multitud?

Si te encuentras “metamorfoseando” para adaptarte a tus entornos sociales, es probable que temas que no le vas a agradar a los demás si eres diferente. Y a veces tienes razón.

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El precio de la autenticidad es que no vas a caber cómodamente en todas partes. Pero vale la pena el riesgo, porque sólo cuando eres lo suficientemente valiente como para ser sin pedir disculpas, es cuando realmente encuentras a tu tribu.

3. Mientes

Si crees que tu verdad no es bienvenida, tendrás una tendencia a estirar la verdad, ocultar la verdad o mentir totalmente, enredando la madeja cada vez más hasta el punto de no saber realmente quien eres.

 

4. Te disculpas por todo lo que quieres

Tus disculpas suelen ser tales como: “Sí, yo escucho música de los 80’s. Lo sé, es una estupidez.” Además diciéndolo todo ruborizado y totalmente avergonzado por esta cosa tan pequeña.

Asumes que la otra persona te está juzgando, riendo de ti, o hace suposiciones. Entonces te encuentras fingiendo estar de acuerdo con ellos.

Ellos dicen: “Oh, me encanta Lady Gaga.”

Y tu dices: “Dios mío, yo la amo demasiado!” A pesar de que no te gusta. Eso es sólo el miedo en un disfraz.

Por eso la gente asiente con la cabeza en esa escena con Julia Roberts en la película “Novia a la fuga”, donde ella no sabe cómo le gustan los huevos para el desayuno porque  había estado copiando a cada hombre con el que salía.

Te olvidas de que los que realmente te quieren sólo te quieren a ti, no a una versión de imitación.

5. Evitas situaciones sociales

Existen personas introvertidas por naturaleza, así que se entiende que no todos están hechos paras ser el alma de la fiesta. Pero introvertidos aún, anhelan la comunidad, y se retirarán de los entornos sociales más nutritivos si sienten miedo. E incluso el más extrovertido entre nosotros evita situaciones sociales si están demasiado ocupados preocupándose de lo que otros piensen.

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Para sentirnos enriquecidos de nuestras verdaderas comunidades, tenemos que superar el miedo al rechazo que viene con preocuparnos de que los demás no nos aceptarán cuando estamos siendo nosotros mismos.

6. Escondes tus peculiaridades

Si tienes demasiado miedo de lo que otros piensan, te sentirás presionado para seguir a la multitud, incluso si esto significa venderte a ti mismo. Si lo haces, se activan respuestas de estrés que predisponen a la enfermedad. Pero también nos mantiene aparte de otros con los que conectamos.

Nunca sabes, puede que te encuentres con otra persona que tiene las mismas “rarezas” que tú, si eres lo suficientemente valiente como para ser todo lo que eres, todo el tiempo.

7. Estás constantemente preguntando lo que la otra persona está pensando

Si estás tan ocupado tratando de leer la mente de otra persona para asegurarte de que, lo que estás siendo y lo que estás diciendo aterrizará bien, no estás realmente presente en ese momento. Y no estás ciertamente prestando atención a tu alma, que es lo único que te está dando el regalo de tu presencia.

Cuando lidias con tu miedo a lo que todo el mundo está pensando, eres más capaz de permanecer en el tiempo presente, libre del miedo, navegando en sólo lo que se presenta aquí mismo, ahora.

8. Caes en el perfeccionismo

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La búsqueda de la excelencia es una propiedad del alma, un anhelo de cumplir nuestro propósito impecablemente. Pero el perfeccionismo se deriva del miedo – el miedo al rechazo, miedo de no ser suficiente, miedo al abandono.

9. Te apagas

Piensa en todas las veces que has tenido una gran noticia para compartir. Quieres gritar a los cuatro vientos. Pero no. Porque tienes miedo de que va a sonar como jactancia. O te preocupa que alguien te vaya a juzgar. O estás preocupado de que vas a hacer a otra persona celosa. Así que bajas tu brillo.

Pero cuando lo haces, nos robas a todos el don de tu luz. Y debemos usar un poco más de nuestra luz para el mundo – la luz de nuestro verdadero yo.

10. Usas máscaras

Fragmentas tu identidad. Actúas de una manera cuando estás con tu madre. Actúas de otra manera cuando estás con tus colegas de negocios. Hay otra forma de comportarse en la iglesia o en el club de baile, o en tu clase de yoga.

Cuando te liberas del miedo de lo que otros piensan, eres lo suficientemente valiente como para averiguar la gran pregunta: ¿Quién soy?

Entonces toda tu vida se convierte en una carta de amor a ese verdadero yo. Después de todo, eso es sólo lo que eres en esencia lo que se manifiesta a través de ti.

Fuente: Vida Lúcida

Nuestros artículos tratan de aconsejarte y darte a conocer otras vías de salud, pero si aun así te sientes perdido, te aconsejamos que vayas a un medico especializado en tu tema.

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