Las circunstancias a veces son tan adversas que no tenemos control sobre ellas, nos engullen, parece que van a poder con nosotros, pero aunque parezca que no va a ser posible, a veces solo tenemos que resistir , esperar a que todo pase y apelar a nuestra fortaleza interna, la que como seres humanos traemos de fábrica, la que nos ha traído hasta aquí…

Hay momentos en la vida en los que parece que  nada va como tiene que ir. Todo empieza a girar en tu contra y tú no puedes hacer nada para evitarlo. Pero, ante todo esto, ocurre algo de lo que quizás no serás consciente: descubrirás que ser fuerte es tu única opción, al menos hasta que pase la tormenta…

Lo más habitual es que la vida presente dificultades que nos permitan aprender a no rendirnos. Es verdad que tu interior gritará de impotencia y que te preguntarás por qué te tiene que ocurrir todo a ti. Pero, a pesar de esto, descubrirás que tú puedes con esto y mucho más, porque esa es la grandeza del ser humano que siempre podemos con algo más…

Resulta increíble escuchar hablar a los supervivientes de situaciones tan terribles como el holocausto, mientras nos preguntamos, ¿ cómo pudieron sobrevivir emocionalmente a todo aquello? Resistiendo hasta que la larga y dura tormenta pasó…

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La historia de las dos ranas

Para ilustrar este concepto de fortaleza y resistencia recuperamos un pequeño cuento de Jorge Bucay, la historia de dos ranas que se vieron en un serio aprieto del que tenían que salir.

“Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de crema. Inmediatamente sintieron que se hundían; era imposible nadar o flotar mucho tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio, las dos patalearon en la crema para llegar al borde del recipiente pero era inútil, solo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sintieron que cada vez era más difícil salir a la superficie y respirar.

Una de ellas dijo en voz alta:

-No puedo más. Es imposible salir de aquí, esta materia no es para nadar. Ya que voy a morir, no veo para qué prolongar este dolor. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril.

Y dicho esto, dejó de patalear y se hundió con rapidez, siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco.

La otra rana, más persistente o quizás más tozuda, se dijo:

-¡No hay caso! Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo ya que la muerte llega, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quisiera morir un segundo antes de que llegue mi hora.

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Y siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar un centímetro. ¡Horas y horas!

De pronto… de tanto patalear y agitar, agitar y patalear… la crema, se transformó en mantequilla.

La rana sorprendida dio un salto y patinando llegó al borde del bote. Desde allí, solo le quedaba ir croando alegremente de regreso a casa”.

¿Sirve de algo rendirse? Todos tenemos un instinto de supervivencia que nos insta a perseverar, aunque muchas personas se abandonan a la suerte como hizo la primera rana. En la perseverancia y resistencia se encuentra el éxito de salir de cualquier situación por complicada que sea.

Es cierto que, a veces, nos rendimos antes de tiempo porque no tenemos la presión necesaria. Pero imagina una de las peores situaciones por las que hayas pasado o que podrías haber experimentado. En estos momentos tan solo te quedarán dos opciones: dejarte ir o ser fuerte.

La verdad es que en ocasiones no tenemos otra opción que ser fuertes. Esto les ocurre a muchas personas que piensan en sus seres queridos, sobre todo aquellos padres que tienen hijos a su cargo. Ellos saben que su única opción es ser fuertes porque si se derrumban no serán los únicos que caerán.

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Pasarás por muchas situaciones complicadas a lo largo de tu vida. Hay personas que se dejan caer hasta el fondo para después no tener otra opción que levantarse, otras luchan desde un primer momento y, las últimas, se abandonan a la adversidad.

Nunca te rindas porque lo mejor está por llegar y ¡te lo vas a perder! Ahora lo estás pasando mal, estás sufriendo una circunstancia que parece no tener final. Pero no es un callejón sin salida, aunque ahora lo parezca. Tarde o temprano, con paciencia y perseverancia, asomará una luz que podrás seguir. Es entonces cuando todo irá mejor.

Piensa que todo pasa y que nada es permanente. ¿De verdad no vas a ser fuerte, aunque cueste, sabiendo que todo esto pasará? Persevera, lucha, espera… Todo tiene solución, nada dura para siempre.

No descubrirás lo fuerte que eres hasta que lo pongas a prueba, y cuando la tormenta pase, entonces, al mirar hacia atrás, descubrirás a un nuevo tú, a alguien a quien aún no conocías, alguien que fue capaz de resistir, de sobrevivir…

Y sabrás que esa persona siempre habitará en ti, y ante la próxima tormenta, ante la siguiente mala racha, sabrás que habita dentro de ti, y que una vez más saldrás de esta, porque eres fuerte… porque tú puedes!

37 Comentarios

    • Hola Luis, encantada.

      Buena aportación. Aunque yo lo veo que resistir, aceptando las circunstancias, casi sería lo más adecuado. El ser conscientes de lo que nos pasa, es primordial.
      ¿Verdad?
      Saludos.

  1. Rosa Ruiz,gracias amiga,no me imagine encontrar una bella página,con temas que ayudan a mejorar la calidad de vida. Que DIOS le bendiga,abrazos fraternos,desde Ecuador.

  2. Que buen articulo como todos los que publicas,muy apropiado para estos tiempos en que vemos a mucha gente deprimida y queriendo tirar la toalla,todos hemos pasado por momentos duros o dificiles en nuestra vida y es en esos momentos en los que nos gustaria poder escuchar unas palabras como estas,tu puedes!sigue adelante, persevera!gracias por compartir.

  3. Muy buenas,
    Qué buena manera de desayunar, 🙂
    Gracias por estas reflexiones que nos ofreces, Rosa.
    Es cierto, sí, que tenemos momentos en la vida muy, pero que muy delicados, y que la resistencia y perseverancia y actitud es primordial para salir adelante.
    Seguiré tus buenos consejos. Gracias.
    Abrazos y hasta la próxima.

  4. Hola Pilar,

    No sé cuál es tu profesión pero me gustaría que en pocas palabras, y lo diré muy bruscamente, qué me dirías si soy rana y directamente me quiero tirar al cuenco con crema? Es decir, no me lo encuentro, deseo meterme allí e hundirme…

    Gracias y a pesar de mis palabras me ha encantado el escrito y me ha reconfortado

  5. Hola Pilar,

    No sé cuál es tu profesión pero me gustaría que en pocas palabras, y lo diré muy bruscamente, qué me dirías si soy rana y directamente me quiero tirar al cuenco con crema? Es decir, no me lo encuentro, deseo meterme allí e hundirme…

    A pesar de mis palabras, tengo que decir que me ha encantado el escrito y me ha reconfortado.

    Gracias

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