Sonidos sanadores con cuencos tibetanos

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Pon cuencos en tu vida

El efecto sonoro que se produce cuando se frota el cuenco tibetano de manera uniforme y prolongada, se asemeja a un mantra que penetra en lo más interno del ser, trascendiendo el cuerpo físico y llegando a actuar a nivel celular.

El origen de los Cuencos tibetanos se pierde en la historia, la leyenda se mezcla con la realidad y son remotas las referencias que se tienen; algunas utilidades de ellos, son en rituales usados como recipientes para sacrificios de animales, hasta recipientes de comida para embarazadas (en homeopatía, estas absorben dosis de metales como complemento de sus dietas), sirviendo de plato para comer, beber, y moler o machacar plantas medicinales por los monjes y residentes en las zonas más inaccesibles de las montañas, pasando por instrumento musical que amenizaba veladas de campesinos alrededor de un fuego.

También se utilizan para introducir en su interior objetos personales que se cargan de energía sanadora, ritualizándolos como objetos de poder. Sirven de recipiente para baños de pies y manos con plantas medicinales… algunas personas lo utilizan de objeto decorativo, o macetero.

En nuestra sociedad occidental son conocidos desde hace aproximadamente 40 años, pero son originarios de los Himalayas y fueron divulgados después de la invasión China al Tibet en el año 1951. Sobre su origen del Tibet, existen muchas citas al respecto acerca de los monjes de las lamasterías; se decía que los construían mientras cantaban «Mantras» con intención de que quedaran grabadas en ellos. De ahí su visión sanadora.También los encontramos en otras partes de Asia, Nepal y la India.

Los Cuencos tibetanos tienen muchas aplicaciones terapéuticas porque su sonido produce una profunda relajación a través de la energía de sus ondas vibracionales, llegando a conseguir que el cerebro se comporte de forma similar al que adopta cuando estamos dormidos; nos pueden suministrar desde el exterior nuevas vibraciones armónicas que nos ayudan a superar bloqueos y miedos, calmando la mente y relajando el cuerpo físico.

Las propiedades del cuenco tibetano son terapéuticas y potenciadoras de la meditación. En contacto con el cuerpo, o a distancia, este instrumento se utiliza para armonizar sobre todo el sistema nervioso y el sistema cardíaco, elevando las defensas del organismo y reduciendo la segregación de hormonas relacionadas con el stress y elevando las endorfinas. Producen una profunda relajación, ya que el cerebro se comporta de forma similar al que adopta cuando estamos dormidos; la calma que nos produce es tal, que nos pueden suministrar desde el exterior nuevas informaciones de modo que podemos superar incluso bloqueos y miedos, calmando la mente y apaciguando el cuerpo.

Otra propiedad que tiene el cuenco tibetano es la de neutralizar energías negativas que puedan estar depositadas en el espacio.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl efecto sonoro que se produce cuando se frota el cuenco tibetano de manera uniforme y prolongada, se asemeja a un mantra que penetra en lo más interno del ser, trascendiendo el cuerpo físico y llegando a actuar a nivel celular.

También se dice de ellos que con sus sonidos pueden llegar a calmarse dolores de cabeza, dolores musculares y hasta incluso regular la presión arterial.

Los Filósofos orientales afirman que por su forma se les relaciona con la energía femenina (su receptáculo simboliza el vientre de la vida). Las baquetas y batidores con los que se activan los Cuencos se relacionan con la energía masculina (su forma fálica representa la expresión creadora, fundamental para la creación de vida) «El Yin y el Yang».

Se puede utilizar la «intencionalidad» del terapeuta para sanar, ya que se dirigen las vibraciones de los cuencos tibetanos hacia la persona o zona del cuerpo que previamente se ha elegido, se coloca el cuenco sobre la lesión, o el dolor, se bate y la vibración del sonido equilibra las ondas que vibran a diferente frecuencia en la persona a tratar y se consigue la sanación.

Un buen terapeuta de sonido consigue que en sus sesiones de relajación todos los asistentes estén en la misma «onda». En centros de terapias orientales, se ofrecen «Baños de sonido» ó bien «Masajes de sonido» con Cuencos Tibetanos, siendo la relajación, la concentración, la atención y la escucha interior e incluso la calma de dolores de cabeza y musculares el principal objetivo.

Para activar su sonido se utilizan baquetas, batidores ó mazos. Se eligen en función del tamaño del cuenco y del sonido que le queramos arrancar. Para que suenen mejor los cuencos, conviene tocar con la que se obtenga un sonido más armónico.

Hay tres formas de tocarlos: Por un lado se puede frotar con baqueta, en su parte externa del borde superior alrededor de su perímetro y por otro lado, se puede simplemente golpear con la baqueta como si de una campana se tratase y sentir cómo vibra el sonido, como entra en nuestro cuerpo y va desapareciendo el sonido. Si disponemos de varios cuencos, podremos hacer una especie de melodía combinando sus sonidos.

También se puede hacer sonar el cuenco con los nudillos, produciendo un sonido similar al que produciría una baqueta forrada de fieltro (que se usan en determinadas terapias), pero el que produce una baqueta de madera es más agudo.

Los terapeutas combinan las dos formas de tocar, obteniendo sonidos prolongados y constantes y por otro lado golpes secos.

El mantenimiento y limpieza de los Cuencos Tibetanos es sencillo, se utilizan trozos de limón frotándolos y se aclara con agua. No usar aguas salada porque los deteriora y corroe.

La tradición elabora los Cuencos con la aleación de 7 metales: Oro, Plata, Mercurio, Hierro, Plomo, Estaño y Cobre. Una vez fundidos se purificaban y se forjaban a mano, a golpe de martillo para darles la forma. Cada metal tiene su propio sonido y no tienen todos la misma proporción.

Los Filósofos orientales afirman que por su forma se les relaciona conla energía femenina simboliza el vientre de la vida. Las baquetas y batidores con los que se activan los Cuencos se relacionan con la energía masculina su forma representa la expresión creadorade vida «El Yin y el Yang».

Existen Cuencos artesanales, en este caso es difícil que tengan el mismo sonido porque depende de la altura, diámetro, grosor de las paredes, etc., pero la mayoría son fabricados y torneados en serie, en este caso se pierde individualidad, pero se consiguen las mismas características físicas que influyen en el sonido. Existen muchos tamaños y formas. Los sonidos agudos tratan los chakras superiores y los más graves los chakras básicos.

Álvaro Moreno Blázquez
Terapeuta sonoro
Cuencomania_alvaromb@yahoo.es

55 Comentarios

  1. Una vez tuve la experiencia de escuchar un cuenco tibetano. No lo resistí. Me desagradó mucho el sonido fuerte, estridente y agudo que produce. ¡No me gustó para nada!

  2. Detesto los cuencos tibetanos. Una vez lo conocí, y emite un ruido muy agudo y estridente, lo cual me ponía más tensa. ¡No! ¡No me gusta en absoluto!

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