Las emociones…. que gran regalo…. De los mejores en nuestra experiencia corpórea… Pero los grandes dones siempre entrañan grandes peligros. Su potencia te puede llevar al cielo o al infierno o lo que es aun peor, a la alternancia indiscriminada entre el uno y el otro… Para evitarlo sólo tienes una opción: Ser el dueño de tus emociones no su esclavo.
De sobras es conocido el papel que las emociones juegan en nuestra supervivencia, el miedo nos aleja del peligro, el amor nos lleva a la conservación de la especie, la tristeza nos invita al recogimiento…
Pero esa es solo una visión evolutiva del asunto, quedarnos en ella es restarles su potencial, su magia, su don.
Son las emociones las que nos hacen sentir vivos, sin ellas me atrevo a afirmar que pocos elegiríamos volver a encarnar para completar la evolución de nuestra Alma.
Es el sabor, la intensidad, lo que hace que merezca la pena estar aquí, pasar por esta experiencia, el motor que nos hace dar los saltos evolutivos.
Es por ello que se recurre a ellas para cosas tan poco lícitas como el chantaje, porque el chantaje emocional es el más potente de todos, porque podemos vivir con un razonamiento negativo pero es muy complicado hacerlo cuando las emociones negativas se adueñan de nosotros.
Es por ello que los publicistas recurren a ellas y los mejores spots son siempre aquellos que nos remueven por dentro.
O los políticos en sus campañas electorales…
En el ámbito educativo se ha descubierto también que los aprendizajes más rápidos y duraderos se producen cuando van asociados a una emoción y la Inteligencia Emocional, afortunadamente, va haciendose su huequito en los sistemas de enseñanza de buena parte del mundo.
Y, cómo decíamos en el encabezamiento, algo tan poderoso nos puede controlar, algo así como el anillo de Frodo en el señor de los anillos, pero a la vez puede hacernos los dueños del Universo o sea los dueños de nosotros mismos.
¿ Cómo no sucumbir a su poder? ¿ Cómo no creer que somos nuestras emociones? ¿Que el mundo es un lugar peligrosisimo sólo porque tenemos miedo, que el mundo es de color de rosa sólo porque nos sentimos enamorados, que el vecino es un ser despreciable sólo porque nos ha perjudicado o nuestro hijo una estupenda persona sólo porque le amamos?
Interiorizando que somos más que nuestras emociones, que la realidad es mucho más compleja que lo que percibimos bajo el cristal que nuestras emociones ponen delante de nuestros ojos, que las emociones sólo le dan intensidad al viaje, que nos pellizcan el trasero para que nos movamos, que a cambio nos dejan viver de esta experiencia con una potencia maravillosa…
Que son sólo una parte más del todo y que, como si de un caballo salvaje se tratasen, debemos tomar las riendas para que no nos lancen contra un acantilado, en uno de esos paseos magníficos e intensos de nuestro libre albedrío.
Equilibrar su potencia, mantener el rumbo y viver de las vistas que nos ofrece, de los caminos que nos llevan a transitar, sabiendo que lo importante es que nosotros somos el jinete, un jinete que elige, un jinete que agradece y alimenta a su caballo pero que conduce su propia vida.
Y ¿ Cómo domar el caballo? ¿ Cómo conseguir que no nos tire, que no se estrelle, que no salgamos volando?
Manteniéndonos en nuestro centro, distinguiendo jinete y caballo…
Quiero compartir contigo este pensamiento de Og Mandino que me parece perfecto para lo que trato de transmitir, espero que lo vivencias.
Si me siento deprimido… cantaré.
Si me siento triste… reiré.
Si me siento enfermo… redoblaré mi trabajo.
Si siento miedo… me lanzaré adelante.
Si me siento inferior… vestiré ropas nuevas.
Si me siento inseguro… levantaré la voz.
Si me siento pobre… pensaré en la riqueza futura.
Si me siento incompetente… recordaré éxitos pasados.
Si me siento insignificante… recordaré mis logros.
Si se apodera de mí la confianza excesiva… recordaré mis fracasos.
Si me siento inclinado a entregarme a la buena vida… recordaré hambres pasadas.
Si me siento complaciente… recordaré a mis competidores.
Si vivo de momentos de grandeza… recordaré momentos de vergüenza.
Si me siento todopoderoso… intentaré detener el viento.
Si alcanzo grandes riquezas… recordaré una boca hambrienta.
Si me siento orgulloso en exceso… recordaré un momento de debilidad.
Si pienso que mi habilidad no tiene igual… contemplaré las estrellas.
EXCELENTE.
Conciencia emocional, me gusta.
Mónica Conde Yoli Chuly… Y seguimos con las sensibilidad… ??????
Exelente, para tener en cuenta,y recordarlo siempre. GRACIAS.
Miguel Angel Prat Campos