Sanando al niño interior

Muchas personas nos preguntan como sanar al niño interior, despues de los dos capítulos que publicamos ayer sobre las perjudicadas de la infancia que te impiden ser tu mismo.

Pues esta podría ser la tercera parte de las publicaciones dando una solución a la pregunta que nos formuláis. Seguramente habrán opiniones para todos los gustos, pero a mi esta mujer me marco ya con el primer libro que leí, me comenzó a ayudar a sanar mis perjudicadas. ojala también sane las vuestras.

He descubierto que el trabajo con el niño interior es sumamente útil para sanar las perjudicadas del pasado.

No siempre conectamos con los sentimientos del asustado pequeño que llevamos dentro.

Si en tu infancia sentiste mucho miedo y agobio, y ahora te castigas mentalmente, continúas tratando a tu niño interior de la misma forma.

Sin embargo, él no tiene ningún otro sitio adonde ir.

Es necesario que superes las limitaciones de tus padres. Necesitas comunicarte con el pequeño, que se siente perdido. Tu niño interior requiere saber que tú lo amas.

Tómate un momento ahora mismo y dile que te interesas por él: «Te quiero.

Me importas.

De verdad te quiero». Tal vez le has estado diciendo esto a la persona adulta que llevas dentro. De modo que empieza a decírselo también a tu niño.

Imagínate que le coges la mano y ambos vais a todas partes juntos durante unos días. Verás las felices y alegres experiencias que podéis tener.

Necesitas comunicarte con esa parte de ti mismo.

¿Qué mensajes deseas escuchar?

Siéntate en silencio, cierra los ojos y habla con tu niño interior.

Si te has pasado 62 años sin hablar con él, es posible que tengas que insistir unas cuantas veces para que el niño realmente crea que quieres hablarle.

Insiste: «Deseo hablar contigo. Deseo verte.

Deseo amarte».

Finalmente lograrás la comunicación.

Es posible que veas al niño dentro de ti, que lo sientas, que lo escuches.

La primera vez que hables con tu niño interior puedes comenzar por pedirle disculpas.

Dile que lamentas no haber hablado con él o haberle reprendido durante todos estos años.

Dile que deseas compensar todo el tiempo que habéis estado separados.

Pregúntale qué puedes hacer para hacerle feliz, y de qué tiene miedo. Pregúntale qué desea él de ti.

Empieza con preguntas sencillas; obtendrás respuestas.

«¿Qué puedo hacer para hacerte feliz? ¿Qué te gustaría que hiciéramos hoy?»

Por ejemplo, le puedes decir: «Me gustaría salir a caminar, ¿qué deseas tú?».

El niño puede contestar: «Ir a la playa».

Así habrá comenzado la comunicación. Persevera.

Si te puedes tomar unos instantes cada día para comunicarte con el pequeño que llevas en tu interior, la vida te va a resultar muchísimo mejor.

Extracto de «El Poder está dentro de ti» – Louise L. hay

 

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