Los padres y los hijos discuten por razones diversas, sin embargo existen unas dinámicas que ayudan a explicar porque estas “batallas” son tan comunes.

La primera de las razones se le atribuye al padre, y consiste en el síndrome “joven= incapaz”. Se trata de esa idea de los adultos de que los jóvenes no poseen criterios propios, poder de decisión, habilidad para realizar tareas, etc.

Desde esta idea, el adolescente es un cachorro al que hay que mantener alejado de las cosas de los adultos porque es incapaz de intervenir en ellas. Resultado: El joven se siente frustrado por no poder expresar todas las increíbles y sorprendentes ideas que cruzan por su mente, además de sentirse menospreciado y con baja autoestima, lo cual es una bomba de tiempo que explota a la menor provocación de los padres.

La segunda razón tiene que ver con la idea de los adultos de “ojo por ojo, diente por diente”. Desde esta idea las discusiones son prácticas batallas campales en las que no se distingue quien es el adolescente y quien el adulto, puesto que no hay quien establezca el control ni apele a la mesura.

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Los adolescentes tienen su ira al borde de la boca, su mundo interior es un caos y necesitan formas de autorregularse, pautas de comportamiento y no provocaciones que fomentan más la intolerancia. La tercera razón se refiere al “Síndrome de los dos mundos”. Esta se refiere a la barrera casi militar que establecen los padres con sus hijos. Cada uno en su mundo, ajeno al del otro y sin involucrarse con sus sentimientos y vivencias.

La única forma de entender al otro es “Ponerte en sus zapatos”, la escucha empática. Para lograr lo anterior es necesario que el adolescente visite el mundo de sus padres, sus retos, sus problemas, sus responsabilidades. Mientras que el padre tiene que conocer el mundo de desinformación, cambios, y conflictos que enfrenta su hijo en esta etapa de la adolescencia. Al leer esto, probablemente el adolescente dirá, “¡Cuánta razón tiene este artículo!”, “¡Como se equivocan los padres!”.

Lamento decepcionarte, pero la siguiente razón es responsabilidad de los adolescentes. Se refiere a la idea de que los padres son ogros cuya única satisfacción es hacer sufrir a sus hijos y forzarlos a trabajos y actividades inútiles.

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La mayoría de las cosas que los padres intentan inculcar en sus hijos son con un propósito educativo. El objetivo de que limpies tu habitación y la mantengas ordenada no es torturarte para que no veas la televisión. Tus padres te piden eso para que sepas que los hábitos de limpieza y organización son importantes en cualquier trabajo: doctor, ingeniero, maestro…

El propósito de que tus padres es te obliguen a ir a la escuela aunque estés desvelado o simplemente no tengas ganas, no es porque les moleste que duermas o te consideren un flojo, les preocupa que cuando seas adulto, te conviertas en un adulto irresponsable.

En fin, así podría continuar con muchos más ejemplos en los que la actitud de los padres parece rigurosa y malintencionada pero el trasfondo es la preocupación por ti mismo. La tarea no es fácil cuando hablamos del trato entre adolescentes y padres, pero en la medida en la que entendamos que nuestra relación con la familia es algo valioso que se debe cuidar y no dañar, buscaremos estrategias para establecer relaciones más tolerantes y respetuosas.

Nuestros artículos tratan de aconsejarte y darte a conocer otras vías de salud, pero si aun así te sientes perdido, te aconsejamos que vayas a un medico especializado en tu tema.
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11 Comentarios

  1. Ser doble en el árbol genealógico que significa que tendremos vivencias en común.o que nos encontraremos en alguna vida para sanar algo? Eso no me queda claro cual es el propósito del doble.

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