MÚSICA: LA MEDICINA DEL ALMA

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MÚSICA: LA MEDICINA DEL ALMA
MÚSICA: LA MEDICINA DEL ALMA

¿ Hay algo que nos conecte más con nuestra esencia que la música?

La música es un auténtico disparadero emocional. Como ocurre con los olores, la música nos traslada de inmediato, tiene el poder de evocar tiempos pasados, personas, situaciones… Es capaz de cambiar nuestro estado de ánimo en un sólo instante, de hacernos soñar, de activarnos, de serenarnos…

Esto ocurre porque muchas veces tu estado de ánimo se ve reflejado por el tipo de música que escuchas. Una canción triste puede meterte en un estado melancólico, mientras que una canción alegre puede darte unos minutos de felicidad. Al igual que una música suave te acompaña en tus momentos de relajación y una música rítmica te estimula mientras haces ejercicio.

Diversos científicos han demostrado que las personas que escuchan música placentera activan las regiones del cerebro llamadas límbicas, que están conectadas con el núcleo accumbens o centro de recompensa, al igual que ocurre con el acto amoroso o la buena comida.

Esta sensación de bienestar y felicidad está generada por el neurotransmisor conocido como dopamina, que es la hormona de la felicidad. Somos adictos químicamente a la dopamina y buscamos esa sensación de felicidad constantemente.

La música consigue estimular el cerebro completo, por eso te acuerdas de la letra, recuerdas lo que hacías cuando la escuchaste, sientes…

La música activa:

  • La amígdala: Es donde ocurre el secuestro emocional, como cuando estás en el cine viendo una película de miedo y estás en tensión antes de que ocurra algo.
  • El hemisferio izquierdo o racional: Se encarga de procesar la melodía y el ritmo de la música.
  • El hemisferio derecho o emocional: Es donde reside la intuición musical, la imaginación musical, la intensidad…
  • La zona límbica y emocional.
  • El núcleo accumbens o de recompensa: Que libera dopamina dándote momentos de felicidad…

La música como Catarsis:

No es fácil mantener el equilibrio a la hora de manifestar nuestras emociones.

A veces no resulta adecuado expresar nuestra ira, nuestra tristeza, nuestro amor o simplemente no quieres o no sabes cómo hacerlo.

Lo cierto es que necesitamos sacarlas fuera, porque sino se pudren, o sea nos pudrimos.

Si normalmente te callas y guardas tus emociones dentro… toda esta energía acumulada, te acabará pasando factura en forma de enfermedad psicosomática.

El miedo al rechazo, a quedarte solo o a los conflictos dificultan que expreses lo que sientes.

La música es una herramienta para liberar la energía reprimida que guardas en tu cuerpo. Todas las emociones están para sentirlas: si tienes que llorar, llora… si tienes que gritar, grita…

La música se utiliza a nivel terapeútico ya sea profesionalmente o de forma privada desde el principio de los tiempos.

Todos los actos rituales han estado siempre acompañados de música, como si de alguna forma, nuestros ancestros intuyeran que es el lenguaje del universo.

Somos música, somos ritmo, nuestro corazon es audible en sus bombeos, es rítmico. Bombeará con mayor o menor frecuencia en función de nuestras propias emociones haciéndo tangible la relación entre la emoción y el sonido.

El baile, el canto también tienen sus orígenes en los comienzos de nuestra especie.

Y ¿ qué me decís de los niños? Los niños son una fuente de conocimiento sobre el alma, porque casi no están condicionados. Si hay algo que a los niños les hace felices apuesta a que es algo que resuena con el alma.

Los niños desde pequeñitos se sienten fascinados por la música, bailan, cantan, te piden que les cantes…

Al cantar, dejas salir las más profundas emociones. Sientes y exteriorizas tu propio cuerpo con alegría, tristeza, agresividad o miedo. Como si de un ritual se tratara, en el canto modulas las emociones, las expulsas con la cadencia, intensidad y volumen que necesitas.

Por un lado puedes elegir las letras que se adaptan a todo eso que sientes y que no hubieras sabido expresar, aunque eso es sólo una parte de lo que el canto puede hacer por tí.

Cuando cantamos mantras no estamos en el significado de lo que cantamos, trascendemos el significado y la sanación, o el bienestar se produce por el hecho del proceso alquímico de transformar tus emociones, mediante el elemento aire, en forma de sonidos, de vibraciones…

La música va más allá de las palabras, porque la música también nos conduce al baile, otra forma de catarsis.

Al bailar movilizas el cuerpo, que ayuda a sentir y expresar las emociones atrapadas dentro de ti. Sientes y exteriorizas tu propio cuerpo con alegría, tristeza, agresividad o miedo.

Cuando bailas sincronizas tu cuerpo con el ambiente, fluyes, te expandes y dejas de vivir en la separación para sentirte parte del todo.

Eso cuando bailas solo, porque cuando bailas en pareja…. Todo se acompasa, pocas cosas unen más dos corazones que bailar juntos acompasados por la música, no sólo porque funciona como un director de orquesta sincronizando los movimientos sino por el mismo poder que tiene la música, del que hablamos al principio del post, en nuestra fisiología.

Usos y beneficios de la Música 

  • Mejorar el bienestar.
  • Controlar el estrés.
  • Disminuir el dolor.
  • Expresar sentimientos.
  • Potenciar la memoria.
  • Mejorar la comunicación.
  • Facilitar la rehabilitación física.
  • Mejorar el nivel de afectividad y conducta.
  • Desarrollar la comunicación y medios de expresión.
  • Liberar energía reprimida.
  • Motivarte.
  • Reforzar la autoestima y personalidad.
  • Rehabilitar, socializar y educar.

 

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