LAS CLAVES QUE FACILITAN EL AMOR

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claves que facilitan el amor
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Las claves que facilitan el amor

Hay personas para las que el amor parece no tener secretos, y a otras parece que se les resiste, o quizás, simplemente anden un poco despistadas para darle entrada cuando aparece.

Vamos a sugerir a continuación ciertas claves que, puestas en práctica, suelen facilitar que el amor entre en nuestras vidas:
Relajarse, es decir, no preocuparse demasiado por el tema, dejar que las cosas fluyan con naturalidad, y eliminar cualquier pensamiento que produzca tensión.

Aceptarse uno como es. Y si hay algo que no gusta lo suficiente, lo mejor es buscar nuevas pautas de comportamiento hasta que uno se sienta cómodo con ellas. Si paramos a pensarlo, no tiene mucho sentido que otra persona tenga que aguantar de nosotros lo que ni siquiera nosotros mismos nos aguantamos. Cambiar conductas no modificará nuestra esencia, simplemente mejorará lo que ya somos.

No intentar ser quien no se es. Al final, en pareja, todo es transparente, y es más práctico y más cómodo que, desde el principio, mostremos lo que somos y dejemos que nos quieran por esta misma razón.

Potenciar lo mejor que tenemos. Esto no es engañar, ni disimular, ni vender la moto. Se trata de llevar la atención hacia nuestros puntos fuertes, de los que nos sentimos más orgullosos, y sobre lo que mejor hacemos. Todo ello también forma parte de lo que somos.

Perder el miedo al rechazo. Porque, en realidad, no lo es. Cuando dos personas se están conociendo para ver si son lo suficientemente compatibles para formar pareja, desde el primer momento existe la posibilidad de que nos digan que no, de la misma manera que nosotros también podemos decir que no a alguien. Y está bien, siempre que prestemos especial atención a hacerlo con tacto y consideración por los sentimientos del otro. Por muchísimo que nos guste una persona, si a ella no le gustamos respetaremos su decisión. Si la situación fuese al revés, ¿qué pensaríamos de alguien que no nos gusta como pareja y que se empeña en que tenemos que enamorarnos de ella? Intentemos no caer en el mismo error.

Perder el miedo a reconocer los propios sentimientos. Está bien decirle a alguien que nos gusta. En realidad, es preferible oír esto que algo más desagradable. Sin embargo, a veces tendemos a mostramos un poco reticentes porque:

uno se expone a un posible rechazo. Podemos superar este miedo si nos valoramos y queremos a nosotros mismos, si expresamos los sentimientos con generosidad, sin esperar nada a cambio y sin crearse falsas expectativas.

uno se expone a que le agobien. En ocasiones, que alguien le diga a uno que le gusta supone el pistoletazo de salida para que el otro empiece una serie de conductas que, en lugar de conquistar, sólo consiguen agobiar, y a veces hasta casi coaccionar a sentir algo que es más una necesidad del otro que propia. El mejor remedio es un no claro y a tiempo. Pero antes, lo mejor es saber distinguir cuando uno se está pasando.

Abrir el número de grupos donde conocer gente nueva, para aumentar las posibilidades de conocer personas afines a uno mismo. Al principio, es mejor hacer distintos grupos en actividades que sean de nuestro agrado. El factor más importante es la regularidad, es decir, acudir a un sitio de manera sistemática, para tener la oportunidad de conocerse mejor unos a otros. A partir de ahí, surgirá un trato más amigable que permitirá, como mínimo, tener un grupo de conocidos con el que salir, o quizás conocer a ese alguien especial.

No pretender acertar en la diana a la primera. Ni el propio Einstein se atrevería a tanto. Vamos a aproximarnos al mundo de las relaciones con la expectativa realista de que antes de un SI definitivo, son necesarios muchos NOes, y de que todas las equivocaciones merecerán la pena si al final nos conducen al acierto.

Abrirse al amor significa abrirse a los demás. Los días que pasan resultan más o menos agradables en función de la calidad de las relaciones que tenemos con las personas que nos rodean. Dependiendo de con quién se está, el paraíso puede convertirse en un infierno, o el infierno en paraíso.

Abrirse al amor, para resumir, no es aceptar todo lo que nos venga, sino estar dispuesto a hacer una selección de lo que es más apropiado para uno mismo. Consiste en aceptar nuestros sentimientos, en no avergonzarse de ellos, y en no rendirse hasta encontrar a esa persona con la que vivir una plenitud mutua.

Bien pensado, no se me ocurre un sentimiento más limpio y más honesto que el amor, ni una conducta que produzca más satisfacción que expresarlo y recibirlo.

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