LA SOLEDAD EMOCIONAL

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“Me robaste mi soledad con una falsa compañía”. Es posible que te suene esta sensación, este vacío. Lo has experimentado en alguna ocasión en tu pasado con esa amistad interesada que buscaba el beneficio propio, y que, posiblemente, nunca se preocupó demasiado por tus intereses, tus penas o alegrías.

¿Y qué decir de esas relaciones afectivas que se difuminaron en el abismo del fracaso? Suele ocurrir. Abrimos las puertas de nuestro corazón a personas que nos ilusionan, que nos emocionan… Para después, darnos cuenta que no hay soledad más dolorosa que la de tener a nuestro lado a alguien que no nos ve. Que no sabe hacernos feliz.

La soledad emocional es aquella en la cual proyectamos en otros determinadas esperanzas y grandes apegos, pero que en realidad, sólo encontramos vacíos. Pocos sentimientos pueden ser tan devastadores que esa soledad que va más allá del plano físico.

La soledad emocional es uno de los grandes “males” de nuestra actualidad. Muchos de nosotros estamos rodeados de personas, de familiares, amigos, de nuestra pareja, y de cientos e incluso miles de amigos en nuestras redes sociales… Y sin embargo, no hay dolor más angustioso que el percibir esos huecos, esos vacíos que nadie sabe llenar.

La soledad que nadie ve

La soledad emocional tiene un filo bastante contradictorio. Es muy posible que te digan a menudo aquello de “No te puedes quejar, menuda pareja tienes tan atenta y que te quiere tanto”, “Tú seguro que no te aburrirás nunca, con el montón de amigos que tienes”. Dirás que sí con la cabeza y dibujarás una sonrisa tibia en tu rostro sabiendo que las apariencias son sólo apariencias, y que en realidad, te sientes inmensamente solo/a.

A menudo, concebimos la soledad como esa ausencia física de personas a nuestro alrededor, ahí donde avanzamos por la vida sin vínculos que nos aten, sin personas que nos atiendan o en quien reflejarnos para ofrecer y dar ese cariño cotidiano que a todos nos enriquece. Ahora bien ¿Es necesario tener siempre a alguien a nuestro lado para ser feliz? En absoluto.

En ocasiones, la propia soledad es ese espacio íntimo donde más equilibrio podemos encontrar. La introspección y el estar con uno mismo, es un modo de fortalecer nuestra autoestima, y de enriquecernos.

Así pues, casi podríamos decir que todas esas personas que entran en nuestra vida y nos ofrecen únicamente su egoísmo o su inmadurez emocional, nos arrebatan además esa preciada soledad o equilibrio en el cual, encontramos una preciada protección.

Si yo te abro las puertas de mi corazón, soy un poco más vulnerable, porque espero que me complementes, que seas mi cómplice, y no una brisa fría que me llene de vacíos…

¿Cómo superar la soledad emocional?

Tal y como te hemos señalado al inicio, la soledad emocional es uno de los sentimientos más devastadores que puede sentir el ser humano. La sensación de tener a alguien e incluso a muchas personas a nuestro alrededor y, sin embargo, ser consciente de que nos sentimos terriblemente solos, puede llegar a ser la antesala de una depresión.

¿Cómo podemos afrontar la soledad emocional? Toma nota de estas dimensiones:

1- Identifica ese malestar, esa insatisfación, ese vacío. En ocasiones podemos enmascarar la soledad emocional con otras dimensiones, como una baja autoestima, escasa motivación por nuestras relaciones sociales, cuando en realidad, lo que sentimos es que “hay algo que está más allá de nosotros y que falla”. Y la herida está en esa persona o esas personas que están a nuestro alrededor, y que no nos ven, que no nos enriquecen, que no saben en esencia, hacernos felices…

2-Reflexiona y atiende tus emociones. ¿Qué es lo que sientes? ¿Es tristeza, quién hace que te sientas así? ¿Te sientes frustrado/a, qué produce esta sensación? ¿Sientes miedo, quién o qué lo provoca?

3-Una vez hayas identificado el verdadero problema, comunícalo. Es vital que compartas con los demás cómo te sientes, ya sea tu pareja, un familiar o una amistad. Deja muy claro que esa relación te provoca más sufrimiento que felicidad, y que es necesario tomar nuevas estrategias.

4- Una vez hayas puesto en marcha el motor del cambio, sea el que sea, es vital que vuelvas a disfrutar de tu propia soledad. ¿La razón? Has pasado mucho tiempo sin ser tu mismo, esperando cosas, ansiando determinadas sensaciones, emociones… En tu ser hay una serie de necesidades que debes equilibrar encontrándote de nuevo a ese niño interior, a ese adulto que demanda sosiego interior a la vez.

La soledad emocional se vive en ocasiones como una incoherencia: tenemos a alguien, y sin embargo, sentimos el dolor de la soledad de un modo casi desgarrador. El resolverlo, el liberarnos o reencontrarnos con nosotros mismos de nuevo, nos ayudará también en nuestro crecimiento personal.

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