ELLOS…

ellos

Escrito por evolucion

08/02/2016

al igual que nosotras, sienten.
Ellos al igual que nosotras, tienen y son,
el resultado de lo que aprendieron,
de lo que les dijeron,
de lo que les enseñaron,
de lo que en definitiva, ellos como nosotras
creímos y aceptamos.

Muchas veces les exigimos que «sean»
alguien, que no saben ser,
porque nadie los conectó con esa forma.
(No puedo exigirle a alguien
que me diga la raíz cuadrada de 12
cuando solo hizo el nivel inicial de educación,
porque no lo aprendió. No le ha sido enseñado).

Ellos al igual que nosotras, sufren.
Ellos tienen la espada en la mano
para vencer al dragón, pero muchas veces
ignoran, por temor, por falta de confianza, por tanto y más,
como hacerlo, al igual que nosotras ,.
Los velos de la ignorancia, están en ellos y nosotras.

Cuando los mires, cuando los tengas de frente,
elige ser compasiva, ellos como nosotras
caminan bajo el sol. Y ellos, como nosotras,
responderán a sus actitudes, cosecharán su siembra,
recibirán de lo que dan.
El Universo se encargará de eso.

Mujer Hiedra-Mariana Rupp

 

Este es un texto con una sensibilidad exquisita, ideal para un blog de Evolución Consciente. El poema de Mariana Rupp toca fibras sobre la empatía, la herencia psicológica y la justicia universal.

Para llevar este artículo a más de 600 palabras, debemos expandir la reflexión sobre la compasión radical, la herencia del condicionamiento y la liberación de la expectativa sobre el otro.

Aquí tienes la propuesta extendida:


La Compasión como Puente: Entendiendo el Condicionamiento del Otro

El texto de Mariana Rupp, Mujer Hiedra, nos invita a un ejercicio de honestidad brutal y, al mismo tiempo, de una ternura sanadora. Nos plantea una verdad que solemos olvidar en el fragor de nuestros conflictos personales: el otro es un espejo de nuestra propia limitación. Al igual que nosotros, los demás son construcciones de sus circunstancias, sus miedos y, sobre todo, de lo que les fue enseñado.

1. La Arquitectura de la Identidad: Lo que Aprendieron

Nadie nace con rencor, con amargura o con muros infranqueables. Como bien dice el poema, todos somos el resultado de lo que nos dijeron y lo que aceptamos como verdad. En la psicología transgeneracional, entendemos que cargamos con mochilas que no nos pertenecen.

Cuando miramos a alguien que nos hiere o que no cumple con nuestras expectativas, rara vez vemos el «nivel inicial de educación» emocional que recibieron. Exigirle a alguien que sea empático, abierto o amoroso cuando creció en un desierto afectivo es, como dice Rupp, pedirle la raíz cuadrada de 12 a quien no ha aprendido a sumar. La evolución consciente comienza cuando dejamos de exigir frutos a un árbol que nunca fue regado.

2. La Espada y el Dragón: El Miedo a la Propia Fuerza

El poema introduce una imagen poderosa: «Tienen la espada en la mano para vencer al dragón, pero muchas veces ignoran cómo hacerlo». Esta es la tragedia de la condición humana. Todos poseemos la chispa de la divinidad y las herramientas para transformar nuestra sombra (el dragón), pero el velo de la ignorancia es pesado.

La falta de confianza y el temor no son defectos de carácter; son cicatrices. Al entender que el otro también está luchando contra sus propios demonios internos —a menudo con las manos atadas por su propia historia—, nuestra rabia se transforma en una forma de tristeza comprensiva. Ya no vemos a un enemigo, sino a un guerrero desorientado que aún no sabe que la espada que sostiene es suya.


3. El Velo de la Ignorancia y la Mirada Compasiva

La ignorancia, en este contexto, no es falta de intelecto, sino falta de conexión con el Ser. Es el olvido de nuestra naturaleza esencial. Cuando el poema dice que «los velos de la ignorancia están en ellos y nosotras», nos iguala. Nos baja del pedestal de la superioridad moral.

La compasión no es lástima. La lástima es vertical (yo estoy arriba, tú estás abajo); la compasión es horizontal. Es reconocer que ambos caminamos bajo el mismo sol, tropezando con las mismas piedras de la identidad falsa. Elegir ser compasiva frente a quien nos confronta es un acto de soberanía espiritual. Es decidir que no permitiremos que la inconsciencia ajena dicte nuestra paz interior.

4. La Ley de la Siembra y la Cosecha: Soltar el Juicio

Uno de los puntos más liberadores del texto es la entrega de la justicia al Universo. «Ellos responderán a sus actitudes… el Universo se encargará de eso».

A menudo, nos desgastamos intentando que los demás «paguen» por sus errores o que «entiendan» el daño que hacen. Ese deseo de justicia personal es una cadena que nos ata al agresor. La evolución consciente nos enseña que:

  • Cada acción tiene una frecuencia vibratoria.

  • Nadie escapa a las consecuencias de su propio estado de consciencia.

  • Cosechar lo que se siembra es una ley mecánica del Universo, no un castigo divino.

Al aceptar esto, podemos soltar al otro. No necesitamos ser el juez ni el verdugo. Podemos retirarnos con elegancia, sabiendo que el equilibrio de la vida es perfecto.


5. Un Llamado a la Unidad Humana

En última instancia, el mensaje de Mariana Rupp es un recordatorio de nuestra humanidad compartida. Todos somos «hiedras» buscando de dónde sostenernos, buscando la luz del sol.

Cuando dejamos de proyectar nuestras necesidades en los demás y aceptamos que ellos, al igual que nosotras, están haciendo lo mejor que pueden con las herramientas que tienen (aunque esas herramientas sean precarias), el conflicto se disuelve. No porque el otro haya cambiado, sino porque nuestra percepción se ha expandido.

Conclusión: El Espejo de la Evolución Mirar al otro de frente y elegir la compasión es el examen final de cualquier camino espiritual. Es entender que sus sombras son las nuestras, y que su dolor es el dolor del mundo. Al liberar al otro de nuestra exigencia de que «sea alguien que no sabe ser», nos liberamos a nosotros mismos de la frustración. Caminamos bajo el sol, cada uno con su siembra, pero con la posibilidad bendita de empezar a sembrar, hoy mismo, una semilla diferente.

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9 Comentarios

  1. raul

    ..si es verdad ..a veces somos humanos..y personas..

    Responder
  2. Brendit Sánchez

    Ellos son lo que aprendieron a ser, pero sin duda alguna ellos y nosotras podemos mejorar☺️☺️

    Responder

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