CUANDO TODO SE DERRUMBA

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Cuando todo se derrumba sólo hay una cosa que podemos hacer: DERRUMBARNOS. Pero no un poquito, poniendo un pie en el agua para ver si está caliente o fría, no señores. Con todo nuestro cuerpo, emociones, pensamientos, sentimientos y con todos nuestros dolores, escozores y picores. Sin que quede un resquicio de duda por desenterrar. Sin que haya un sólo poro de nuestra historia que se escape del hundimiento del Titanic en el que nos embarcamos hace tantos años.

Nuestra primera reacción ante lo que se nos avecina es salir pitando para que nos salpique lo menos posible. Es una inercia, lo hacemos sin pensarlo pero programando muy bien las diferentes vías de escape. Es lo que siempre hemos hecho. Es lo que siempre estamos evitando: el Sufrimiento.

Dicen… que es malo, que si sufres estás perdido, cuando es el sufrimiento nuestro mayor aliado para poder encontrarnos.

Dicen… que tenemos que sentir sólo amor, alegría, seguridad, tranquilidad para que la vida haga de nuestros sueños una realidad, cuando la Vida ni juzga ni condena porque todo lo Ama.

Dicen… que hay emociones negativas, cuando son igual de imprescindibles que las “positivas” ya que cumplen una función particular para enseñarnos a no etiquetar, entre otras cosas.

Dicen… que si no eres alguien no eres nada, cuando ese alguien es la única nada que hay.

Y como no NOS escuchamos, LES creemos, nos subimos a un vehículo que no sabemos ni conducir y perdemos nuestro Norte, guiados por brújulas ajenas.

En lugar de permitirnos quedarnos “sin techo” en el que cobijarnos y “suelo” en el que sostenernos, hacemos malabares para que no se nos caiga la casa encima, cuando hace tiempo que esa vivienda dejó de ser nuestro Hogar y pasó a ser una cárcel sin vistas al mar. Vivimos aprisionados con esos pensamientos que deseamos eliminar, creyendo que son los culpables de nuestra condena, los causantes de nuestra infelicidad, de nuestra agonía, de nuestros abandonos y de nuestra soledad.

¿Sabes qué es lo que provoca el sufrimiento? 

CREERTE lo que te estás contando. Ya está. ¿Fácil no? Lo es, de verdad. Es darte cuenta de que todas esas películas que te montas son sólo eso, películas, nada más. Es dejar de identificarte con ellas, con sus personajes y “ponerte en tu lugar”, que está Aquí y Ahora, en el eterno presente.

Pero somos adictos a esos pensamientos “para no dormir” que no te dejan Despertar. Se disparan automáticamente, a veces por la cosa mas tonta y ahí vamos, tras ellos, dándoles esa vidilla de la que carecemos para no Ver lo vacíos que nos sentimos, para no tomar las riendas, para no hacernos compañía porque no nos soportamos, para no hacernos responsables por si “fracasamos”.

Cargamos nuestra agenda de citas a ciegas esperando que alguien ajeno a nosotros nos ilumine y nos llene de un amor que sólo puede venir de nuestro interior porque únicamente en él habita. Pretendemos que un desconocido, por mucho que creamos conocerle, por mucho que se crea que nos conoce, nos salve de nuestra propia ignorancia en lugar de ser nosotros los que la silenciemos con nuestra divina Sabiduría. Queremos que nos hagan el trabajo “sucio” mientras nos recostamos en ese sofá aparentemente tan confortante en el que llevamos tanto tiempo desAtendiéndonos.

Cada uno escoge CÓMO vivir y DÓNDE poner su energía. Nadie puede decidir por ti a no ser que se lo permitas, lo cual seguirá siendo una elección tuya, bajo tu responsabilidad.

No hay ni buenos ni malos, culpables o inocentes. No existe una conspiración mundial para que reine la oscuridad. Las únicas tramas, los únicos enemigos se encuentran en tu mente, en lo que te has creído y en lo que no, en la manera en que te tratas, en lo mucho o poco que te aceptas, en tu valentía por soltar los miedos que te acechan.

Derrúmbate, que se caigan todas esas limitaciones que no te dejan volar, quítate las cadenas que te atan a la seguridad, al control, a la permanencia. Y hazlo a lo grande, que resuenen tus gritos de LIBERTAD por todo el universo, conviértete en el polvo que eres y resurge de entre tus cenizas, cuál Ave Fénix, renaciendo con toda la gloria que te mereces y pertenece.

Y VUELA, vuela, vuela…

a donde tus alas te lleven,

tocando el Cielo con tu corazón

y la Tierra que pisas con cada uno de sus latidos

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26 Comentarios

  1. Un artículo muy optimo para este 2016 que es un “derrumbe” en las vidas de todos. Pero tras toda caída, siempre viene una mejor construcción, con más perspectiva, experiencias y nuevos materiales

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