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Conciencia Corporal

TOCAR LOS PIES CON AMBAS MANOS

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Hoy vamos a tocar los pies con ambas manos. Este ejercicio forma parte de una rutina llamada las Ocho piezas del brocado que, como todas las rutinas del Tai Chi o el Chi Kung, están enfocadas en la gestión de la energía y el equilibrio de la misma.

En concreto la postura de tocar los pies con ambas manos refuerza la cintura, a la altura de la cuarta vértebra lumbar (o L4) y de los riñones.

Como ya hemos visto en ejercicios anteriores los problemas con los riñones nos hablan de nuestros miedos a no tener suficientes bienes materiales. Nos atemoriza no ser capaces de pagar las facturas, no tener un techo sobre nuestra cabeza, no disfrutar de las comodidades a las que estamos acostumbrados por no poder pagarlas.

Cuando nuestros riñones están equilibrados es porque este miedo ha desaparecido, porque confiamos en nuestra capacidad para producir la riqueza suficiente para mantenernos y tener cubiertas todas nuestras necesidades

Del mismo modo cuando equilibramos la energía de nuestros riñones el miedo se queda sin espacio para esconderse y se lleva nuestras preocupaciones sobre esta materia.

No significa que nos vayamos a despreocupar de facturas y necesidades básicas, significa que dejamos de tener miedo a no ser capaces de afrontarlo.

La cuarta vértebra lumbar, por otro lado, nos habla de la necesidad de escuchar nuestra voz interior, de dejarnos guiar por nuestra alma para conseguir vivir nuestra vida con felicidad y alegría.

Cuando la cuarta vértebra lumbar L4 se rebela, es frecuentemente porque tengo dificultad en transigir con la realidad de todos los días. Puedo complacerme en un mundo imaginario y esto puede llevarme a vivir en la pasividad, estando un poco cansado de ver lo que ocurre alrededor mío.

Se instala cierta dejadez. “¿Por qué preocuparse de todos modos?” Sufro los acontecimientos y no los creo, lo cual me puede dejar un sabor amargo.

Igual como L4, necesito protegerme cerrándome porque puedo fácilmente dejarme distraer o influenciar por lo que me rodea, sobre todo por lo que la gente pueda decir de mí, y mi sensibilidad puede estar altamente afectada.

También me rompo la cabeza exageradamente y mi discernimiento está a veces erróneo o carente porque mi mental es muy rígido, lo cual me impide tener una visión global de una situación y en consecuencia soluciones o posibles vías frente a ella. Entonces quiero controlar en vez de escuchar mi voz interior.

Debo aprender a escuchar ésta para recuperar el dominio de mi vida. Recupero mi poder de crear mi vía como quiero y recupero el gusto de realizar grandes cosas. Se debe observar que una vértebra L4 en mal estado puede conllevar dolores en la región de mi nervio ciático y de la próstata en el hombre.

Para reconectar con nuestra alma, con nuestro yo más profundo, debemos conectar también con nuestro cuerpo. Reconocernos de los pies a la cabeza.

Cuando te agachas para tocar las puntas de tus pies ves hasta donde llegan tus manos, puedes tocar todo tu cuerpo, sientes tu cintura doblarse, tu espalda estirarse, tus brazos intentando alcanzarlo todo, alcanzarte todo tú.

Para hacer la posición de tocar los pies con ambas manos sigue las siguientes instrucciones.

Partiendo de la posición del jinete nos agachamos ligeramente, con la espalda recta y sin sacar las nalgas.

Inhalamos aire por la nariz a la vez que elevamos los brazos lateralmente por encima de la cabeza hasta enfrentar las palmas de las manos. Volvemos las palmas hacia adelante. La mente se dirige a hui yin (perineo). La espalda se ha de mantener recta mediante la retroversión de la pelvis.

Exhalamos por la boca. Las manos descienden con los brazos extendidos, por delante del cuerpo, hasta agarrar los dedos de los pies (si es necesario doblamos las rodillas). La espalda recta en la misma línea de brazos y manos. Tiramos ligeramente de los dedos de los pies. Nos concentramos en chang qiang (el extremo del coxis), la espalda recta para permitir la circulación de la energía hasta bai hui (corona de la cabeza, su extremo superior situado en una línea imaginaria que uniera ambas orejas).

Inhalamos de nuevo. Erguimos el cuerpo y dejamos reposar las manos apoyadas en los riñones, nos centramos en Ming Men (en la espalda, entre los riñones).

Exhalamos. Estiramos el torso ligeramente hacia atrás mientras elevamos la mirada hacia el cielo y exhalamos con la boca abierta.

La energía vital jing se almacena en la región renal, punto ming men. Dirigimos la concentración sucesivamente a ming men, hui yin y chang qiang, lo cual se describe como “invocarla en su lugar de residencia y hacer que descienda.

1 Comment

  1. Erik Aellen

    Erik Aellen

    03/03/2016 at 00:59

    Andres Lippai

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