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Conciencia Corporal

SOSTÉN LA LUNA

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Cuando te sientes pequeño y crees que no vas a poder alcanzar tus objetivos olvidas que en ti está la fuerza para sostener el mundo, tu mundo, un mundo enorme que no solo te incluye a ti, sino también a los que te rodean, a los que amas. Cuando crees que no puedes con todo cierra los ojos y sostén la luna en tus manos, para recordarte que tus brazos llegan más lejos que tus ojos y tu pensamiento más lejos que tus brazos.

Cuando te sientes pequeño y no tienes conciencia del ser maravilloso y capaz que eres es porque hay un pequeño órgano, poco más grande que tu uña, al que no le estás prestando suficiente atención y no está recibiendo la energía que necesitas. Ese órgano es la hípofisis.

La glándula hipófisis o pituitaria, tiene el tamaño de un guisante y está situada en la base del cerebro.

Es la glándula maestra de todas las demás y el enlace entre el cerebro y la mente superior del ser humano. Por medio de ésta, los humanos pueden llegar a reconocer la importancia de su YO SOY. Todo problema en esta glándula indica un bloqueo entre el mundo material y el espiritual. Esto se produce en la persona que no quiere aceptar la parte divina del ser humano y especialmente la suya. Es una persona que se considera demasiado pequeña.

Cualesquiera sean las razones que te hacen temer reconocer la persona extraordinaria que eres, no te benefician. Tu cuerpo te habla con fuerza para que modifiques tus creencias con respecto a ti. Este tipo de problema es tan sutil, que es muy difícil que la medicina pueda descubrir su causa. Es hora de que te permitas ver la vida más allá de su plano físico.

La glándula pituitaria es una glándula endocrina situada debajo del cerebro, por debajo del hipotálamo y que, secretando las estimulinas que actúan sobre otras glándulas endocrinas, juega un papel mayor en la regulación de las secreciones hormonales.

Actúa pues como gran maestra con relación a las demás glándulas del cuerpo. Juega un papel de jefe de orquesta. Su buen funcionamiento ayuda al equilibrio de mis facetas racional e intuitiva.

Si se manifiesta un desequilibrio, o si se “sobrecalienta” mi lado racional sin que deje lugar a mis aspectos intuitivo, creativo y emocional,  también mi lado intuitivo, mis dones psíquicas se “sobrecalientan” a su vez, porque quiero ir demasiado de prisa, tomando clases, leyendo todo tipo de libros, ensayando todo tipo de técnicas, etc., y creo un desequilibrio porque mi cuerpo físico no puede soportar todos los cambios interiores que se producen.

Ya que la glándula pituitaria controla el buen funcionamiento de mi organismo, me aseguro que mi cuerpo y mi mente están en equilibrio evitando los excesos y me aseguro el dominio de mis pensamientos y de mis emociones. Si mi hipófisis está afectada por un tumor, puedo vivir un sentimiento profundo de impotencia, teniendo la impresión de no ser capaz de alcanzar los objetivos que me había fijado. En sentido figurado, es como si me alargase el brazo cuanto más para alcanzar la manzana que está en el árbol, pero no lo consigo.

El obstáculo puede ser físico o emocional. Tengo la sensación de ser “demasiado pequeño” (en sentido literal o figurado) para alcanzar el objetivo y puedo tener miedo de los medios que deba utilizar para conseguir mis propósitos. ¿Cómo puedo alzarme hasta la cumbre? Tomo consciencia de que los objetivos que me he fijado quizás son demasiado altos. Aprendo a ser comprensivo y paciente hacía mí – mismo, sabiendo que hago siempre mi posible y que quiero lo que está mejor para mí y para los demás. Siendo verdadero, siempre estaré orgulloso de mí, cualesquiera sean mis realizaciones.

Para fortalecer y equilibrar la hipófisis hacemos el ejercicio de sostener la luna.

Cómo realizar el ejercicio

  • Comenzamos con la posición de saber estar de pie, trabajando con una respiración suave, tranquila y profunda.
  • Estando de pie con la columna bien alineada, nos inclinamos muy despacio dejando caer los brazos suspendidos en el aire, juntamos las manos imaginando que estamos sosteniendo una luna de energía.
  • Levantamos los brazos hasta llevarlos detrás de la cabeza, con una inclinación del cuerpo bien hacia atrás.
  • Descender los brazos lentamente por los laterales del cuerpo para comenzar nuevamente con el ejercicio.
  • Realizar la práctica de 3 a 6 veces.
  • Se inhala al inicio del movimiento, se exhala cuando se desciende, se vuelve a inhalar al elevarse y tirar las manos y el cuerpo hacia atrás, exhalando al descender los brazos.

1 Comment

  1. ctica

    13/02/2016 at 19:45

    Gracias por tan excrlente información la lndre e pr

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