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Crecimiento personal

Los efectos físicos de nuestras tensiones emocionales

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Nuestro efectos físicos reaccionan a nuestros sentimientos, pensamientos y actuaciones, estableciéndose por tanto una conexión profunda entre el estado del alma y el estado del cuerpo.

Cuántas veces hemos dicho u oído la expresión «me duele el alma», que utilizamos para expresar así que un determinado problema nos produce un pesar tan grande como un dolor en nuestra zona más interna y propia, el «alma». La relación entre el estado de ánimo y el alma es directa; de hecho, la palabra «alma» procede del vocablo latino «ánima».

Nuestro cuerpo reacciona a nuestros sentimientos, pensamientos y actuaciones, estableciéndose por tanto una conexión profunda entre el estado del alma y el estado del cuerpo, de tal manera que nuestra mala salud emocional debilita incluso nuestro sistema inmune.

¿En qué medida afectan las emociones a nuestro estado físico? ¿Pueden nuestros órganos verse debilitados por nuestras tensiones emocionales no resueltas?

Así es. Del mismo modo que sentimos como se nos «rompe el corazón» si nuestra pareja nos deja o estamos en un momento de sensibilidad extrema, se nos debilitará el estómago cuando tengamos dudas, celos o miedo a «digerir» determinadas situaciones; nuestro hígado se verá afectado cuando nuestra emoción de ira, enfado o agresividad no sea solucionada, y el riñón se debilitará cuando no sepamos gestionar nuestros miedos o desesperanzas.

En ocasiones padecemos dolores corporales que aparentemente no tienen una causa externa que los explique. En estos casos, descifrar su origen pasa por revisar nuestros propios trastornos emocionales, como la tristeza, el estrés o la ansiedad. En este sentido, conviene recordar que la parte del cerebro que procesa los dolores emocionales, es la misma donde se registra el dolor físico, de modo que manejar nuestra salud emocional redundará en la mejora de nuestro estado físico.

Pero la relación entre cuerpo y alma va mucho más allá de la somatización de los problemas emocionales, ya que en realidad se trata de una correspondencia bidireccional: el alma influye en el estado del cuerpo y el estado del cuerpo influye en el tono del alma. Así, el mal genio, el enfado y la agresividad «atacan» al hígado, pero si el hígado está energéticamente sano propiciaría reacciones pacientes o calmadas. Del mismo modo, la ansiedad, la duda y los celos producen desequilibrios en el bazo y en el estómago, pero si éstos estuvieran saludables energéticamente favorecerían la simpatía, la inteligencia y la sabiduría. La histeria, la excitación y el nerviosismo afectan al corazón y al intestino delgado, por el contrario su buen estado nos proporcionaría «chispa» y alegría. El miedo, la timidez, la falta de autoestima se relacionan con desequilibrios en riñón o vejiga. Su fortaleza nos encontrará con inspiración y confianza.

El desequilibrio del pulmón y del intestino grueso nos indicará una dificultad para comunicarnos, un miedo a compartir, a no soltar, que causará estreñimiento y nos hará inflexibles frente a los cambios de la vida.

Por eso sentimos opresión en el pecho cuando el orgullo lo esclaviza, nuestra presión sube cuando el miedo aprisiona, las rodillas duelen cuando el orgullo y la testarudez no se doblegan; el dolor de garganta se hace insoportable cuando no somos capaces de comunicarnos; el cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta; el estómago arde cuando las rabias no consiguen salir; las piernas nos flaquean cuando nos da miedo «recorrer» nuestra vida sin apoyos; las manos duelen cuando lo que damos y lo que recibimos no se iguala; la columna vertebral representa el apoyo de la vida, nuestros dolores de espalda son nuestras propias cargas emocionales…

El manejo de nuestras emociones y el conocimiento y la aceptación de nuestro yo más profundo ayudarán a mejorar nuestro tono general, no sólo emocional sino físico. Muchos dolores no precisan fármacos, sino buenas dosis de autocomprensión y amor propio.

Existen técnicas que facilitan el desbloqueo de trastornos emocionales con implicaciones físicas: la liberación emocional EFT, la bioenergética y la terapia sacrocraneal integradas en un tratamiento físico de masaje terapéutico consiguen resultados fabulosos que nos ayudan a desprendernos de los dolores del cuerpo y del ama.

 Eva María López Fidalgo
Osteópata. Experta en Terapias Alternativas
Masajes y Salud Inshala

8 Comments

  1. Jim Lin

    Jim Lin

    15/04/2015 at 21:35

    真實男性靈魂感針對女性靈魂是真的很毒痛身上而…..但是元素靈魂的記憶殘留影響以後是否這位被男性靈魂傷害女性靈魂的男性是不是想下一步的控制女性靈魂呢?

  2. Carlos Ramirez

    Carlos Ramirez

    16/04/2015 at 21:01

    Muy buen tema , gracias !

  3. Patrizia Bonora

    Patrizia Bonora

    14/02/2016 at 02:49

    Laura Rodriguez Ortiz

  4. Paulina Patricia Lodtmann Binder

    Paulina Patricia Lodtmann Binder

    03/05/2016 at 01:44

    El cuerpo no miente

  5. Laura Mangola

    Laura Mangola

    16/08/2016 at 19:17

    A mi me esta doliendo el alma

  6. Silvya Gonzalez

    Silvya Gonzalez

    17/08/2016 at 00:04

    Yo generalmente digo me duele el alma pero el dolor sale del timo

  7. Caballero Herrera Ernesto

    Caballero Herrera Ernesto

    14/10/2016 at 03:02

    ES VERDAD

  8. Pino Arnol

    Pino Arnol

    02/11/2016 at 17:39

    Lo veo muy cierto, en parte comprobado personalmente y entendible el resto, es el autoanalisis en cada persona.