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PORQUE LO MERECES: ¡CELÉBRATE!

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En este post queremos recordarte algo que quizá con el paso de los años has olvidado…. que tu cumpleaños es un día mágico, es más, queremos hacerte una sugerencia… ¡ Celébrate! Acaso ¿ crees que no lo mereces?

¿ Recuerdas los cumpleaños de tu niñez? ¿ Recuerdas la sensación mágica de despertarte en la mañana sabiendo que ese era tu día? Las sorpresas, los besos, los tirones de oreja…el momento mágico de soplar las velas con los ojos cerrados rodeado de personas que te amaban…

Si tienes hijos es posible que recrees esos momentos. Que el día de su cumpleaños le despiertes con una sonrisa, con un gran beso y le colmes de atenciones durante todo el día mientras ves en sus ojos ese brillo especial…

¿ Y tus cumpleaños? ¿ Cómo son ahora tus cumpleaños? ¿ Qué nos ocurre cuando crecemos? ¿ Acaso la magia nos ha abandonado?

No, la magia no nos abandona y por eso somos capaces de regalársela a nuestros hijos.

¿ La magia es sólo cosa de niños?

Todo lo contrario, para los niños cualquier momento es mágico. Somos los adultos, los que más necesitamos sentir sus efectos. Los adultos, que convertimos nuestros días en una responsabilidad tras otra, que nos vamos cargando de peso rutinario. Somos nosotros los que ante los momentos mágicos podemos apreciar de verdad la diferencia curativa que tienen las ocasiones especiales.

Y por ello nos preocupamos de regalárselos a los que amamos…

Celebramos los cumpleaños de nuestros seres queridos dándoles nuestro amor, nuestra atención, nuestra compañía.

Les ofrecemos regalos y felicitaciones, les organizamos fiestas sorpresa, les telefoneamos si están en la distancia…

Y llega nuestro cumpleaños, y en muy pocas ocasiones nos comportamos con nosotros mismos como lo hacemos con los demás.

Hay quien se niega a celebrarlo, hay quien piensa que sólo es un día más, algunos incluso lo ven como un día menos, como otro año a descontar del total de sus vidas.

Exclamamos… ¡no hacía falta! cuando alguien nos entrega un regalo, nos sonrojamos cuando nos prestan mucha atención…

O todo lo contrario… nos despertamos en silencio llenos de expectativas…

¿ Se acordará X de felicitarme? ¿ me traerá mi marido el desayuno a la cama? ¿ me habrá hecho mi hijo un dibujo? …

Y si se cumplen estaremos felices y si no hundidos, y lo expresemos o no, el desencanto se volverá frustración, asumiremos el papel de víctimas, realizaremos nuestras tareas cotidianas tristes o malhumorados y desearemos que el día, nuestro día, acabe cuanto antes…

¿ Sabes en que te diferencias del niño o la niña que fuiste? En que has dejado de creer que te merezcas la magia.

Disfrazamos la sensación de falta de merecimiento con la cantinela de que “ya somos adultos” o con la falsa bondad del “falso altruismo”, la validamos invalidándonos a nosotros mismos.

Somos buenos, no somos egoístas, hacemos felices a los demás, cumplimos con nuestras responsanbilidades…y todo ello nos hace sentir rebien, justo lo que nuestra conciencia nos dicta…

Entonces… ¿ no merecemos celebrar NUESTRO DÍA? ¿ Dentro de ese cliché de ser una buena persona sólo cabe el reconocimiento ajeno?

Es un sinsentido. Un sinsentido peligroso porque nos conduce irremediablemente a un bajo autoconcepto y con ello a una baja autoestima.

Deberíamos celebrarnos todos los días, mirarnos al espejo y maravillarnos de estar vivos, felicitarnos por estar aquí, por lo que tenemos, por lo que ofrecemos, por lo que construímos.

Pero especialmente el día de nuestro cumpleaños.

Es un día para recordar quienes somos, para recordar que merecemos tanto amor y atención como damos a los demás, para hacernos felices a nosotros mismos, prepararnos nuestro desayuno favorito, visitar nuestros lugares favoritos, compartir nuestro tiempo con quien nosotros elijamos, para comprarnos ese regalito que queremos y merecemos.

La falsa educación religiosa nos dice que eso está feo, pero las verdaderas enseñanzas nos invitan a lo contrario:

El segundo mandamiento cristiano lo expresa con claridad meridiana: AMARÁS AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO.

Es decir, de la misma manera…. Si no te amas a ti mismo, por mucho que ames al resto, incumples la ley religiosa.

Aunque renunciemos a regalos o a atenciones especiales, todos demandamos amor. Vivimos en una constante búsqueda de Amor y aceptación.

Pero ¿ Cómo podemos pedirle a nadie que nos quiera, nos acepte y nos valore, si somos incapaces de hacerlo nosotros mismos?

Es como si en la etiqueta de un producto viniera escrita la siguiente advertencia:

– No tengo ni idea de porque deberías elegirme porque, en realidad, yo mismo nunca me elegiría…

Es amándonos, aceptándonos y valorándonos como dejamos de necesitar el Amor, la Aceptación y la Valoración de nadie.

Es celebrándonos como le gritamos al mundo que somos tan maravillosos como todo lo creado, que merecemos lo mejor porque estamos dispuestos a aceptarlo y a distribuirlo.

Es celebrándonos como le gritamos a nuestra esencia que estamos encantados de habernos conocido.

¡¡¡¡¡CELEBRATÉ!!!!

Las publicaciones son de autores muy interesantes que hemos leído y que compartimos para el beneficio de muchas personas que necesitan ayuda. Si tu eres uno de esos autores y consideras que tu articulo no debe estar en nuestro blog, por favor escríbenos y lo retiraremos sin problemas

5 Comments

  1. COCO

    17/04/2016 at 22:06

    AMÉN!! 🙂

  2. MIRTA ELENA ZARLENGA

    19/04/2016 at 03:26

    MUY BUENO.

  3. Anónimo

    19/04/2016 at 04:26

    Mmm medio raro este post!!!

  4. Lean

    19/04/2016 at 04:27

    Mmm medio raro este post!!! Ojo!

  5. cintia

    13/05/2016 at 06:05

    No me gusto…..

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