; Ley de atracción y sincronicidad | Evolución consciente

Ley de Atracción

Ley de atracción y sincronicidad

By  | 

¿Como Reconoces Las Respuestas del Universo? – Ley de Atracción y Sincronicidad

Enviar, recibir, y actuar, son las tres fases que componen la Ley de Atracción. Si ya viste la pelicula El Secreto, ya sabes “enviar” deseos al universo.

Pregunta: ¿Como reconoces y “recibes” la oportunidad que te “envia” el universo? Respuesta: Aprendiendo sobre el Principio de Sincronicidad.

En resumen, la sincronicidad es un fenomeno por el que todos – seres y objetos inanimados -estamos conectados como en una red energética, independientemente del tiempo y la ubicación. Podemos observarlo a diario a través de eventos intimamente relacionados en significado, pero sin explicaciones causales apoyadas por la lógica y física que rige nuestro entendimiento del universo. En el presente, una etapa relativamente primitiva de nuestra civilizacion, la ciencia solo puede referirse a estos eventos como meras coincidencias.

¿Y por que te tiene que importar tanto esto de la Sincronicidad?
Porque es precisamente la forma por la cual es posible la Ley de Atracción! Y te permite entender el significado de las coincidencias de todos los dias, como señales que el universo te brinda, en respuesta a aquello que le “enviaste”.

COINCIDENCIAS Y SINCRONICIDAD

El psicólogo profundo C. G. Jung y el físico cuántico W. Pauli coinciden en que “existe en la naturaleza un principio de vinculación no causal que se manifiesta a través de las coincidencias significativas”. Continúan los científicos: “Existe una estrecha relación entre acontecimientos interiores y exteriores que vivimos. Relación que no puede ser explicada por principio de causa y efecto, pero sin embargo, tiene sentido para el observador”. Hago notar que no está jugando para nada el azar ni la casualidad: tiene una génesis simultánea entre estados psíquicos relacionados con manifestaciones de la vida real, son espontáneos, sincrónicos, reiterativos…

Los fenómenos de coincidencias significativas ocurren generalmente en personas con elevado grado de espiritualidad, las que pueden percibir su oculto interior o aflorar de su inconsciente profundo conocimientos o sentimientos muy reservados.

Los arquetipos o normas de conducta de la mente humana y los psiconeumones son los que unen a través del espíritu y también de las micropartículas energéticas y sustanciales mediante el inconsciente colectivo universal y ecos concordantes la esencia primigenia de toda la humanidad.

La universalidad está coordinada en el ámbito psicológico interno con el externo mundo de los fenómenos tangibles, es decir: existe una estrecha relación entre acontecimientos interiores del espíritu con fenómenos de la vida exterior que se manifiesta de manera de ecos concordantes; manteniendo una unidad que se expresa en los fenómenos de sincronicidad y de coincidencia significativa, no buscados por la deliberada voluntad.

Éstos son espontáneos, instantáneos y pueden provocar profunda interrogación en los participantes al constatar ellos una llamativa interrelación entre la psique inconsciente que en un “relámpago” pasa a la conciencia y los procesos de vida de relación y o también de la física de las micropartículas que son dominio de los psiconeumones producidos por ecos concordantes.

Existe una integridad y unidad psicofísica en donde la sustancia y/o las acciones físicas no están discriminadas ni separadas de las expresiones psíquicas y del alma.

Lo psíquico- espiritual está relacionado con lo físico- material, unidos en la sincrónica coincidencia significativa por los PSICONEUMONES que son mensajeros de la información producidos en los arquetipos del inconsciente colectivo universal y en las propias subpartículas de partículas atómicas donde la materia y la psique se integran por emisor-receptor sensible en condiciones adecuadas.

Los psiconeumones se generan, trasmiten y reciben por ECOS CONCORDANTES sin considerar el espacio, el tiempo y la energía actualmente conocida; son instantáneos y percibidos por un receptor esencial o substancial que capta acciones o hechos de información del pasado, del presente o del futuro. ¿sincronicidad?

Sincronicidad por Juanpol.

La sincronicidad es el acontecimiento simultáneo de unos eventos que corresponden a un mismo sentido, sin que haya entre ellos relación de causa y efecto. Este término fue acuñado, desde el punto de vista científico, por Wolfgang Pauli, premio Nobel de Física en 1924. Sin embargo, fue Carl Gustav Jung, psicólogo y psiquiatra suizo, el que desarrolló finalmente tal concepto.

Jung, con su “Principio de Sincronicidad”, intentó dar cuenta de una forma de conexión entre fenómenos o situaciones de la realidad que se enlazan de manera a-causal; o sea, que no presentan una relación causal y lineal que responda a la tradicional lógica de la causa-efecto.

Hay que decir que este concepto es algo que nos plantea verdaderos problemas y quebraderos de cabeza a todos aquellos que pensamos que el destino no está escrito, ya que, a grandes rasgos, la sincronicidad podría definirse como una coincidencia significativa de dos o más sucesos en la que, aparentemente, parece estar implicado “algo más” que la posibilidad aleatoria.

Al mundo de la sincronicidad pertenecen las serendipias, de las que podemos diferenciar cuatro clases diferentes, y de las cuales desarrollaremos las dos primeras:

1º Serendipias comunes. El término serendipia es un neologismo procedente de la palabra anglosajona serendipity, que hace referencia al modo afortunado e inesperado en que se produce un descubrimiento científico trascendental, gracias a un accidente. De hecho, la historia de la ciencia está llena de descubrimientos serendípicos:

A mediados del siglo XIX, se intentó buscar un material para sustituir el marfil de las bolas de billar. En 1870, John Wesley Hyatt, un inventor de Nueva Jersey, estaba prensando una mezcla de serrín y papel con cola, porque creía que así conseguiría el nuevo material. Pero se cortó un dedo, y fue a su botiquín. Sin querer, volcó un frasco de colodión (nitrato de celulosa disuelto en éter y alcohol). Esto provocó que quedara en su estantería una capa de nitrocelulosa. Al verla, Hyatt se dio cuenta de que este compuesto uniría mejor su mezcla de serrín y papel, en lugar de la cola. De este modo se inventó el celuloide.

El término serendipia procede en realidad de un antiguo cuento persa del siglo XVIII llamado El príncipe de Serendip. En este cuento los protagonistas, unos príncipes de la isla de Serendip (que era el nombre árabe de la isla de Ceilán, la actual Sri Lanka), siempre solucionaban sus problemas a través de increíbles casualidades.

De ahí se derivó el ya mencionado término serendipity, que hacía alusión a las casualidades imposibles. La palabra derivada en español, serendipia, se usó mucho en sus orígenes, pero fue cayendo en desuso, hasta que fue rescatada recientemente, gracias al renovado interés en este tipo de asuntos y a otros motivos culturales.

También se habla a veces de las pseudoserendipias, en las cuales el investigador, tras haber investigado mucho sobre algo sin obtener resultados, consigue finalmente su objetivo, pero a causa de un accidente fortuito o una revelación…

Niels Bohr llevaba mucho tiempo trabajando en la configuración del átomo. Tuvo un sueño en el cual vio un posible modelo de dicha configuración, y al despertar, lo dibujó en un papel, sin darle mucha importancia. Poco tiempo después, volvió a ese papel y se dio cuenta de que realmente había hallado la estructura del átomo.

2º Serendipias literarias. Existen dos tipos, aunque en ambos casos, podría decirse que, inequívoca e inexplicablemente, la realidad imita a la fantasía. En la serendipia de casualidad inconsciente, ésta es causada por una simple descripción o hecho anecdótico que no afecta al desarrollo de la acción.

Un ejemplo de casualidad inconsciente podría ser el siguiente: “Se ven en el cielo dos estrellas menores o satélites que giran alrededor de Marte, tienen nombre de miedo y su interior dista del planeta central tres veces su diámetro, en el caso de la primera, y el quíntuple en caso de la segunda…”. Este texto forma parte de Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift, escrito 156 años antes del descubrimiento de los satélites de Marte.

Jamás vistas hasta entonces, éstas fueron bautizadas, tras su descubrimiento por parte de Asap Hall, como Fobos (miedo) y Deimos (horror), el nombre de los caballos del dios griego de la guerra. Para añadir más misterio e incomprensión, las distancias y proporciones descritas por Swift en su libro eran prácticamente exactas…
El caso de la serendipia de casualidad consciente se da cuando se trata de un libro cuyo tema o argumento habla detalladamente de un hecho que va a producirse en el futuro.

En este caso, podemos poner como ejemplo un relato de Lester del Rey, convertido ahora en un texto de culto. Escrito en 1954, remataba con el siguiente extracto: “La nave Apolón se posó en la superficie de la Luna. Tras varios pequeños brincos pudo estabilizarse.

Se abrió su rampa y por ella descendió el comandante Armstrong para pisar por primera vez el suelo de ese mundo desconocido”. No hace falta dar detalles acerca de las coincidencias dadas con la realidad que aconteció en 1969, en la llegada real del hombre a la Luna…

Sin embargo, la anticipación a un hecho ordinario determinado que acaba sucediendo, no es serendipia ni sincronicidad. Por ejemplo, si se describe un naufragio en el que, por una suerte de desgracias, los supervivientes acaban comiéndose a uno de ellos elegido al azar, no podemos hablar de sincronicidades. La serendipia podría venir, más bien, al caso de cierta novela, escrita por Edgar Allan Poe en 1850:

En Las aventuras de Arthur Gordon Pym, se cuenta la historia de un naufragio cerca de las islas Malvinas, del cual quedan cuatro supervivientes en una balsa. Acuciados por el hambre, sortean entre ellos a quién van a matar para comérselo, y pierde un grumete llamado Richard Parker.

En 1884, una goleta británica naufragó cerca de las islas Sandwich del Sur. Sobrevivieron cuatro personas, que echaron a suertes a quién debían matar para comérselo y sobrevivir. La suerte decidió que el desafortunado fuera un grumete llamado… Richard Parker.

¿Casualidad, o causalidad? ¿Azar? ¿Destino? ¿Mueve alguien los hilos de las coincidencias al otro lado del escenario? Os dejo con la tarea de discernir si estas casualidades son proyecciones de nuestra mente, o la manifestación de un principio invisible que rige nuestro destino y el de todos los seres, con el fin de poner orden en el aparente caos de nuestra existencia y nuestro mundo.

6 Comments

  1. David

    11/06/2016 at 22:21

    Faltan 2 Serendipias

  2. Fatima Cuellar M

    Fatima Cuellar M

    21/09/2016 at 22:53

    Galia Akamine

  3. Irene Lagos Adrianzen

    Irene Lagos Adrianzen

    18/10/2016 at 16:26

    Amanda Laura Adrianzen

  4. Eva Carneiro

    Eva Carneiro

    29/10/2016 at 17:46

    Tengo que verla,leí el libro

  5. Maria A. Ayala Carmona

    Maria A. Ayala Carmona

    29/10/2016 at 17:59

    Amen

  6. Nora Crevaro

    Nora Crevaro

    30/10/2016 at 02:52

    Amén

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.