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Conciencia Corporal

LA NEURASTENIA: JUGAR AL BALÓN

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La trampa de la mente nos lleva en ocasiones a analizar nuestra vida, haciendo sumas y restas de todo lo que “tenemos” y todo lo que nos “falta”, haciendo trampas en esa ecuación y dando más valor a lo que creemos que no tenemos que a lo que nos rodea. En esas ocasiones la mente nos engaña haciéndonos creer que no podemos conseguir aquello que nos “falta”, que no somos capaces de llegar a nuestras metas. Esto no les ocurre a los niños (al menos no a aquellos cuyos padres no les han impuesto límites). Los niños creen que lo tienen todo y lo pueden todo. Cuando quieras volver a ser un niño, a descansar de tu vida y del estrés, empieza a jugar al balón.

Los efectos beneficiosos de este movimiento conciernen a la neurastemia, al estrés, al sueño agitado, calma al shen, al espíritu.

La neurastenia es un estado de fatigabilidad física y psíquica extrema. Sus síntomas se traducen por la dificultad en tomar decisiones y por la confusión. Aunque no tenga ningún trastorno orgánico, puedo tener dificultades para digerir, dolores físicos, una emotividad extrema y ser muy débil.

La neurastenia se parece en muchos puntos a una depresión. Entonces tendré tendencia a retirarme en la soledad y a alimentar ideas negativas. Es mi actitud negativa que produce esta enfermedad. En vez de poner mi atención sobre “todo lo que no va en mi vida”, tengo interés en dar las GRACIAS por lo que tengo. Debo asumirme, hacer proyectos y aceptar que tengo todo el potencial para alcanzar todos los objetivos que me fijo. La alegría y la felicidad podrán entonces tomar aún mucho sitio en mi vida.

En muchos casos la neurastemia puede estar relacionada con el estrés.

Cualquier situación que crea una demanda más grande a mi organismo me lleva a vivir estrés. El estrés puede ser psicológico (la presión de mi entorno), físico (una fuerte demanda para mi cuerpo vinculada al trabajo, al deporte, al calor, al frío, etc.) químico o bioquímico (toma de medicamentos, quimioterapia, cambio hormonal).

El estrés en sí es de hecho menos importante que mi reacción frente a éste. Puede ser positivo, estimulante y creativo tanto como amenazador para mi cuerpo. Según mi reacción frente a las situaciones, sucesos, sentimientos y dificultades, el efecto estresante será benéfico o nocivo para mí.

Es importante constatar que incluso un acontecimiento feliz puede llevarme a vivir un estrés importante. Así, puedo ganar un millón de dólares a la lotería, lo cual puede tener como consecuencia el hacerme vivir una depresión porque tendré la sensación de tener tantas cosas que cambiar en mi vida que tendré miedo de no poder hacerlo. ¿Voy a conservar mi empleo junto a la gente que aprecio? ¿Se mantendrán mis amigos como son en su trato conmigo? ¿Deberé mudarme? ¿Seré capaz de adaptarme a todos estos cambios?

Necesito mirar en mi interior y preguntarme mis reacciones, mis motivos y mis actitudes en vez de echar la culpa a las situaciones exteriores. Aprendo a relajarme y a considerar los beneficios del estrés.

Cuando queremos equilibrar nuestra energía para borrar la fatiga y calmar el estrés y nuestro espíritu hacemos el movimiento de jugar al balón.

Iniciamos el movimiento desde la posición del jinete con los brazos relajados a ambos lados del cuerpo y las manos hacia las piernas.

Empezamos girando a la izquierda.

Gira el cuerpo con la cintura hacia la izquierda, inspirando, y levanta el brazo derecho despacio hasta la altura del hombro, con la palma derecha hacia arriba. A la vez que estiras el brazo levanta el talón derecho, con sin levantar la punta del pie del suelo y apoyando el peso del cuerpo sobre la pierna izquierda.

Cuando la mano derecha esté a la altura del hombro y el talón derecho levantado gira la mano en círculo, como dibujando una pelota, y vuelve a retrasar el brazo expulsando el aire, con la palma derecha hacia abajo, mientras vuelves a apoyar el talón derecho en el suelo y a repartir equitativamente el peso del cuerpo en ambas piernas.

Repite el ejercicio hacia el otro lado.

Empieza girando la cintura a la derecha. Inspira y extiende el brazo izquierdo levantándolo lentamente hasta la altura del hombro con la palma izquierda hacia arriba a la vez que levantas el talón izquierdo y cargas el peso del cuerpo en la pierna derecha.

Cuando la mano izquierda esté a la altura del hombro y el talón izquierdo levantado gira la mano en círculo, como dibujando una pelota, y vuelve a retrasar el brazo expulsando el aire, con la palma izquierda hacia abajo, mientras vuelves a apoyar el talón izquierdo en el suelo, a girar la cadera para que tu cuerpo vuelva a quedar recto y a repartir equitativamente el peso del cuerpo en ambas piernas.

Repite este ejercicio 3 veces de cada lado

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