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Eneatipo 5: Avaricia – El investigador

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Pasión dominante: Avaricia
La pasión de la avaricia podría definirse como una tendencia a la contención, una tendencia a retirarse a su mundo interior donde puede preservar y proteger su energía del exterior.

Puede ser visto como una forma de preservar la propia vitalidad a costa de economizar y proteger su tiempo, su energía y recursos personales. Sin embargo, este eneatipo no siempre es codicioso en lo material.

La avaricia en el Cinco viene determinada por la percepción de sentirse indefenso ante un mundo demandante.

Es muy común en esta estructura de carácter una tendencia a coleccionar o almacenar que podría asemejarse al “síndrome de Diógenes”.

La necesidad de acumular, ya sean objetos o conocimientos, tiene relación con el impulso de salvaguardar sus posibles necesidades sin tener que depender de nadie externo.

Retirarse a la mente es su manera de desconectar con la realidad vivencial y, por lo tanto, sentirse más seguro.

Dicha retirada a un mundo intelectual le lleva a desconectar de sus emociones. Hay una disociación entre cuerpo y mente, lo que se traduce en una fuerte sensación de vacío existencial. Es por ello que podemos ver usualmente al Cinco como una persona apagada a la vez que inexpresiva.

Entrar en una relación de dependencia con el otro supone un conflicto debido a su creencia de que tiene poco y está desprotegido. Podríamos imaginárnoslo como una batería con poca energía, temiendo a que alguien llegara y consumiera lo poco que tiene.

Esto le lleva a una búsqueda e identificación de las posibles necesidades de los demás, como forma de controlar la amenaza externa. La expectativas de los otros son ataduras que se viven desde la exigencia, algo de lo que continuamente huye.

La necesidad de investigar y desarrollarse en sus propios intereses no es compatible con el hecho de compartirse. Esto es lo que hace que pueda ser visto como una persona solitaria que prefiere vivir la vida como un observador.

Para preservarse de participar de este mundo amenazante, el Cinco paga el tributo de negar sus propias necesidades, de tal manera que, cuanto menos necesita, mejor.

Dicha negación es lo que deriva a su vez en una compensación por coleccionar conocimientos u objetos y conservar su energía y su tiempo para fortalecer aquellos intereses propios que le hacen sentir más seguro.

Otro aspecto que define al Investigador, como también es apodado el eneatipo Cinco, es su frialdad o determinación a no implicarse emocionalmente con el otro. De tal forma, suele mostrarse más bien introvertido, muy analítico y a veces poco sociable.

Esta mezquindad, entendida como la tendencia a no darse, se puede comprender si consideramos que el Cinco se identifica en la carencia, en lo poco que tiene y en el miedo consecuente a quedarse sin nada

Puede ser visto como un gran experto, especialista y curtido en una o varias materias, debido a su afán por profundizar en el conocimiento. A veces, son contemplados como representantes destacados en diferentes disciplinas.

No es extraño encontrar a un carácter Cinco rodeado por los demás. Normalmente sin buscarlo, hace las veces de maestro en materias intelectuales (escritores o científicos eruditos) o en disciplinas introspectivas (profesores de yoga o sabios monjes).

Algo que también caracteriza a este eneatipo es el desplazamiento de la acción. Debido a su inseguridad, en muchas ocasiones no se siente suficientemente preparado para salir al mundo.

Él mismo nunca se ve lo suficientemente experto como para mostrarse seguro y abiertamente, a pesar de que alrededor la gente le haga ver lo contrario.

Además, sentirse experto en la materia que domina también está condicionado en función de si hay otras personas alrededor que se manejen bien con dicha materia.

Es por ello que a veces puede dedicar su atención y profundizar en temas realmente extraños o inusuales, donde poder crearse un espacio mental de seguridad y retirado, al que nadie puede llegar.

Fijación
La fijación que permite al Cinco darse derecho a sucumbir a la pasión de la Avaricia es la importancia depositada en la propia autonomía.

Como hemos podido ver, este eneatipo tiende a protegerse del entorno a través de la retención de su energía, buscando el aislamiento.

La necesidad de sentirse independiente y capaz de manejar su vida por sí mismo es la salvaguarda o el tributo que pagar por llevar una vida solitaria. Cualquier vínculo de dependencia le devuelve a su temor a ser ingerido o abusado por el otro.

Es por esto que no lleva muy bien ser ayudado por los demás. Para que alguien pueda dar, obliga al otro a tener que recibir, algo que el Cinco evita siempre que puede para no contraer una deuda que hiciera peligrar lo poco que tiene.

Tiene desarrollado un fuerte superego, un “Pepito Grillo” que le recuerda una y otra vez lo pequeño que es ante el mundo. Esto le hace esconderse tras una personalidad abrumada y temerosa.

Debido a que pertenece a la tríada del pensamiento, su mente tiende a dirigir su vida. Le encanta elaborar detalladas teorías e indagar en posibles ideas alternativas.

Su pensamiento es de tipo analítico, muy abstracto y caótico para los demás, de tal manera que puede presentar dificultades a la hora de expresarse y que la otra persona le entienda.

También es capaz de defender con gran ímpetu sus creencias más profundas, sus tesoros más preciados, llegando incluso a provocar y alejar a los otros con comentarios extremos o excéntricos, haciéndole sentir a veces superior intelectualmente a los demás.

Sin embargo, es más frecuente que se relacione con las personas que despiertan su interés intelectual, aunque lo haga desde los conocimientos que posee (normalmente a través de tecnicismos), evitando así hablar de él mismo y de sus sentimientos.

Entre los pensamientos que marcan tendencia en este eneatipo podríamos considerar los siguientes:

Más vale solo que mal acompañado.
¿Para qué quedarse en la superficie si se puede profundizar más?
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice.
No necesito nada de nadie. Yo sólo me basto.
Solo quiero que me dejen en paz.
Miedo básico
El Cinco vive acogido a sus miedos, acosado por sus temores, expresándose ante el mundo mediante conductas evitatorias.

Como decíamos anteriormente, este eneatipo vive con una continua sensación de alerta ante la posible invasión de su intimidad. Esto hace que tema y huya en muchas ocasiones de la relaciones personales, donde podrían abusar de él y desgastarse.

En su interior tiene un profundo miedo a no ser capaz, a no darse a valer y a sentirse vacío. El compromiso o la exigencia impuesta provocan que tome distancia y se cierre aún más, como la ostra que protege su perla del exterior.

Puede llegar a presentar pensamientos distorsionados de la realidad, tales como ideas persecutorias o raras, especulaciones o fantasías sobre realidades alternativas.

Mecanismo de defensa
El principal mecanismo de defensa que sustenta el ego de este eneatipo es el aislamiento. De esta forma, consigue sentirse protegido de su hipersensibilidad y del miedo a que su intimidad y su mundo interior sean invadidos.

El Cinco tiende a retirarse a la mente, donde puede escrutar la realidad desde una perspectiva más “objetiva” y segura. Sin embargo, la retirada implica una desconexión de la propia vivencia, de sus emociones y de sus sentidos.

Sacrifica vivir la experiencia en pos de mejorar su red de conocimientos y la estructura que los sostiene.

Si echáramos un vistazo al interior de su mente, quizás podríamos encontrar toda una base de datos clasificada por categorías y conectadas una con otras a través de asociaciones lógicas y empíricas.

La tendencia a perfeccionar y ampliar dicho “ordenador” (su mente) y la relación entre los datos contenidos (sus conocimientos) es una de las tapaderas que permiten al Investigador sentirse más seguro y compensar su sensación de vacío interior.

Otra manera de referirnos al mecanismo de defensa del Cinco es entendiendo el concepto de desapego.

Este desapego no hace referencia únicamente a la no implicación con los demás, sino también a un distanciamiento con el propio cuerpo y con sus sentimientos.

La evitación de la emoción, las propias y las ajenas, puede llevarle a mostrar un aspecto de mezquindad y de sangre fría, fruto de la gran distancia que él mismo establece entre su mente y su corazón

Infancia
Teniendo en cuenta que cuando hablo de la infancia de cada eneatipo hago alusiones a tendencias, en el caso del Cinco suele haber detrás una sensación de rechazo o de asfixia por parte de alguno de los progenitores (o ambos).

Este eneatipo ha llegado a interiorizar una inseguridad que se acentuó cuando el padre o la madre permanecía cerca de él.

Básicamente ha podido sentirse amenazado o asfixiado por una actitud invasiva paternal. De hecho, es muy común encontrar en el Cinco un progenitor Ocho o Dos. Desde este punto de vista, la desconexión emocional con los padres se hace necesaria para su supervivencia.

Su manera de protegerse ante la amenaza externa y cercana fue desconectarse emocionalmente de los padres, de sus propias emociones y de su cuerpo, refugiándose así en su mundo intelectual, lejos de la realidad y del peligro que amenaza su supervivencia.

De esta forma, el Investigador suele haber sido un niño independiente, desimplicado y con la única necesidad de que lo dejaran en paz.

Es común por tanto encontrar estructuras de carácter Cinco que de pequeños permanecían encerrados en su habitación, jugando solos y dedicándose a actividades individuales (lectura, ordenador, estudios…).

Sexualidad
El Cinco no suele ser una persona que se lanza a la conquista, sino que permanece más bien “a la espera”, dominado por sus miedos e inseguridades.

De hecho, para conquistarle, muchas veces se necesita superar varias pruebas, pues no se abre a cualquiera en este proceso de seducción.

No parece mostrar abiertamente su necesidad sexual. Por el contrario, hay una tendencia a inhibir la relaciones amorosas. Sin embargo, una vez confía en alguien, puede mostrar una conducta sexual muy posesiva, como manera de conseguir esa posesión deseada.

Digamos que, bajo una apariencia poco llamativa y a veces apagada, se puede ocultar una persona sexualmente muy desinhibida. De hecho, podría ser considerado un gran amante, aunque le suele costar comunicarse y entregarse como pareja sentimental.

En su apariencia, el Cinco no pretende despertar la atención de los demás, sino que prefiere pasar más bien desapercibido.

Esto hace que muchas veces consiga el efecto contrario: ser visto como una persona misteriosa a la que se la desea conocer más profundamente, ya sea despertando en él su lado salvaje, su sexualidad o bien intimando en otras esferas.

Morfología
El cuerpo del Cinco suele desprender una cierta descoordinación y una gran fragilidad: tronco alargado, rasgos angulosos y extremidades muy finas. Suele ser fibrado y con poca grasa.

Presenta una respiración de ritmo entrecortado, como si tan sólo tomara el aire justo para sobrevivir.

Suele tener una pisada peculiar, pues raramente apoya toda la planta, sino que más bien presenta un puente curvado, con un predominio del apoyo en la parte exterior del pie, como si no quisiera dejar su huella por la vida.

En su forma de vestir se refleja una cierta inhabilidad o torpeza para adaptarse a lo que suele ser común, de tal manera que puede combinar colores estrambóticos o vestir en general con desarmonía.

Aquí no hay una intención de diferenciarse del resto, como puede ocurrir con el tipo Cuatro, sino que su extraña apariencia ciertamente se debe a una cierta torpeza a la hora de integrarse hábilmente con el mundo.

Carácter dinámico
En su movimiento hacia el estrés, el Cinco tiende al Siete. Cuando percibe que el aislamiento no le proporciona la seguridad habitual, puede lanzarse a la acción compulsiva.

Se vuelve inquieto y acelerado, saltando de una actividad a otra como forma de distraerse de sus temores y de su sensación de vacío.

Puede volcarse en actividades aparentemente “golosas” (televisión, comida, drogas, sexo compulsivo…) que realmente no le llenan, sino que únicamente le hace desconectar más de sí mismo.

Cuando se mueve hacia la integración, el Cinco se va al Ocho, de tal forma que sale al mundo, pisando seguro de sí mismo y dándose permiso para ir tras la consecución real de sus metas.

Todo esto es posible debido a que conecta más con su centro instintivo, de donde nace la acción. Sale de su mente para implicase en el mundo, volviéndose más funcional.

Conclusión
En resumen, un eneatipo Cinco se define por ser alguien intelectual, analítico, solitario, autónomo, mezquino, perfeccionista, inexpresivo, profundo, inseguro, hipersensible, extraño, inadaptado, desapegado, independiente, reservado, especulativo y desimplicado.

Algunos ejemplos de Cinco en la literatura o en el cine:

Jean-Baptiste Grenouille, interpretado por Ben Whishaw en “El perfume” (Tom Tykwer).
Eduardo Manostijeras, interpretado por Johny Depp en la película de Tim Burton.
John Nash, protagonista del libro “Una mente maravillosa” (Sylvia Nasar).
Brenda Chenowith, interpretada por Rachel Griffiths en la serie “A dos metros bajo tierra” (Alan Ball).
Mark Zuckerberg, interpretado por Jesse Eisenberg en “La red social” (David Fincher).

 

Sobre el autor

Antonio de la TorreAntonio de la Torre
Es el psicólogo responsable de Terapia Humanista. Pasa consulta en el centro desde sus inicios y participa de forma activa en la expansión de conciencia a través de su labor como terapeuta gestalt y transpersonal, formado también en técnicas de integración cerebral como ICV (Integración del Ciclo Vital) o SHEC (Sincronización de los Hemisferios Cerebrales).

1 Comment

  1. Ayurveda Atman

    Ayurveda Atman

    25/03/2016 at 02:29

    Nice!

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