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Conciencia Corporal

CONTEMPLA LA LUNA

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Las heridas sufridas en la infancia nos acompañan durante toda la vida. Los adultos, la oscuridad, la soledad. Estás a oscuras, solo, de noche y entonces sale la luna y te muestra la luz y te hace sentir mejor. Contempla la luna y verás tu belleza reflejada en ella.

Nuestra infancia condiciona cómo nos vemos y cómo experimentamos todo aquello que nos pasa, cómo nos relacionamos con los demás y el lugar que ocupamos en la sociedad, al frente, aceptándolo todo, o escondidos.

Cuando queremos huir y escondernos lo primero que queremos ocultar es nuestro cuerpo, inconscientemente, debajo de capas de grasa.

La obesidad es causada por una excesiva acumulación de tejido adiposo en el organismo. Se le considera un problema cuando la salud de la persona está en peligro a causa de este exceso de peso.

La obesidad puede tener varias causas, pero en todos los casos la persona afectada se sintió humillada en la infancia y todavía tiene miedo de sentir vergüenza, de que alguien se avergüence de ella o de que alguien la avergüence. El exceso de peso es una protección contra aquéllos que le piden demasiado, porque esta persona sabe que le resulta difícil negarse y tiene tendencia a llevar todo a sus espaldas.

También es posible que la persona se sienta prisionera desde hace mucho tiempo. Se siente como el relleno de un emparedado y debe partirse en cuatro para tener contenta a la gente que la rodea. Cuanto más quiere hacer felices a los demás y que la consideren buena persona, más trabajo le cuesta reconocer sus verdaderas necesidades.

He podido observar que a una persona obesa le resulta muy difícil observarse realmente debido a su enorme sensibilidad. ¿Puedes observar bien cada una de las partes de tu cuerpo en un espejo? La capacidad de observar tu cuerpo físico tiene que ver con tu capacidad para observar más allá de lo físico, es decir, para observar dentro de ti a fin de descubrir la causa oculta de tu exceso de peso. Esta es la razón por la que quizás te resistas a lo que lees en esta descripción. Te sugiero que vuelvas a leerla varias veces y lo hagas a tu propio ritmo.

El haberte sentido humillada en tu infancia te llevó a querer protegerte y a decidir que no te volvería a ocurrir. Por esta decisión quieres ser a toda costa una buena persona, y para ello te echas demasiado peso a tus espaldas. Ha llegado el momento de que aceptes recibir sin creer que tomas algo que no es tuyo y que deberás devolverlo después. Te sugiero que al final de cada día hagas un análisis retrospectivo y observes cada incidente que pueda tener relación con la vergüenza y la humillación. Después, pregúntate si es realmente cierto que eso sea vergonzoso. Verifícalo con otras personas.

Del mismo modo, adquiere el hábito de preguntar: “¿Qué es lo que quiero realmente?”, antes de decir “SÍ” a todas las peticiones y antes de ofrecer tus servicios. El amor y la estima que te tienen los demás no disminuirán. Por el contrario, apreciarán que te respetes y ocupes tu lugar. Es cierto que serás siempre una persona servicial, pero se trata de que aprendas a hacerlo escuchando tus necesidades. Además, date el derecho de ser una persona importante y de ocupar un lugar (no sólo físico) en la vida de quienes amas. Cree en tu importancia.

El ejercicio de gira y contempla la luna favorece la acción terapéutica de la cadera, reforzando los riñones, luchando contra la obesidad y las lumbalgias.

Imagina que tienes un globo grande en tus manos y que te giras para mirar la luna por encima de tu hombro y luego bajas los brazos y giras para mirar por encima del otro hombro.

Dibujarás un semicírculo de lado a lado de tu cuerpo siempre con las manos separadas la distancia de las caderas, subiendo hacia los lados y dibujando la parte baja del semicírculo cuando mires al frente.

Empieza girando a la izquierda, inspira y eleva el cuerpo levemente. Gira el cuerpo desde la cintura hacia la izquierda y extiende ambos brazos hacia arriba y a la izquierda manteniendo los codos flexionados. Relaja los hombros, los codos y las muñecas, gira la cabeza y mira la palma izquierda de la mano.

Vuelve la cara hacia el frente, expulsa el aire y vuelve el tórax hacia el frente. Después baja el cuerpo con las rodillas levemente flexionadas, baja los brazos al frente en línea con los muslos y las palmas enfrentadas y separadas por la distancia del ancho de la cadera.

Después gira a la derecha y repite el ejercicio hacia el otro lado.

Empieza girando a la derecha, inspira y eleva el cuerpo levemente. Gira el cuerpo desde la cintura hacia la derecha y extiende ambos brazos hacia arriba y a la derecha manteniendo los codos flexionados. Relaja los hombros, los codos y las muñecas, gira la cabeza y mira la palma derecha de la mano.

Vuelve la cara hacia el frente, expulsa el aire y vuelve el tórax hacia el frente. Después baja el cuerpo con las rodillas levemente flexionadas, baja los brazos al frente en línea con los muslos y las palmas enfrentadas y separadas por la distancia del ancho de la cadera.

1 Comment

  1. Anónimo

    24/02/2016 at 06:37

    mejor sera que coloquen un video para ver como debe de hacerse el ejercicio

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