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Conciencia Emocional

CÁNCER, DE ENEMIGO A AMIGO

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Cuando un adulto es diagnosticado de cáncer, lo primero que se le viene a la cabeza es que se va a morir. A medida que pasa el tiempo y se va aceptando el hecho, van saliendo otro tipo de preocupaciones que se viven en el día a día: síntomas y duración del tratamiento, consecuencias de éste, secuelas de la enfermedad, qué cambios se van a producir con su familia, amigos, trabajo o pareja, qué futuro le espera, si volverá a recaer etc.

Es un momento que quieras o no hace que te pares, que reflexiones sobre cómo ha sido tu vida hasta ahora y te plantees qué es lo que deseas cambiar de ella. El miedo a no vivir, a no disfrutar de la vida, es sustituido por el miedo a morir.

La pérdida de identidad es uno de los aspectos más difíciles de asimilar para el adulto con cáncer. Nos pasamos la vida creyendo que somos de una cierta manera, apegándonos a una idea que nos aporta una aparente seguridad. Cuando tenemos una experiencia como el cáncer, con todo lo que ello conlleva, se viene abajo ese “quién soy”, haciéndonos sentir muy vulnerables, inseguros y perdidos.

Según el modelo de Temoshok, los tres factores más relevantes para el surgimientos del cáncer son:

  1. el estilo de afrontamiento: supresión de emociones y sentimientos durante largos espacios de tiempo
  2. la expresión emocional
  3. y el desamparo/desesperanza.

Las características del tipo de personalidad llamado C, tienen reacciones al estrés muy relacionadas con el cáncer. Son personas que inhiben y niegan las emociones negativas como la agresividad, ansiedad e ira y expresan de manera acentuada las positivas como la excesiva tolerancia, paciencia extrema y conformismo generalizado en todos los aspectos de su vida.

El cuerpo se enferma cuando las emociones no han sido expresadas correctamente, provocando un trastorno psicosomático. Una posible curación de la enfermedad sería a través de la expresión imaginaria, de la representación de esas emociones que en su momento fueron reprimidas. Esto causaría una liberación de las emociones que están afectando a un órgano concreto del cuerpo y una posterior sanación de él.

Esta enfermedad se manifiesta en una persona que sufrió una herida grave en su infancia (de uno de los padres o de los dos) y tuvo que vivirla en aislamiento. Es importante que reconozca que de niño sufrió y que se permita ser humano, es decir, darse el derecho de rechazar a uno de sus progenitores o a los dos. El hecho de sufrir heridas en soledad es lo que crea la mayoría de los problemas. Es posible que crea que si se liberas de ellos serás más libre. Por el contrario, la necesidad más grande de su alma y de su corazón es acercarse al Amor verdadero y el medio por excelencia para ello es el perdón.

Perdonar no sólo quiere decir no rechazar a los demás. La dificultad más grande de la persona con cáncer es perdonarse a sí misma por haber albergado esos pensamientos de odio o esas ideas de venganza aún cuando fueran inconscientes.

¿QUÉ HACER?

  • perdonar al niño que vive en él, que vivió en silencio y sintió rabia y rencor sin tener quién lo apoyara, quien lo entendiera
  • y dejar de pensar que el hecho de rechazar a otra persona significa ser “malo”. 

 

La enfermedad de cáncer es un proceso doloroso, no sólo a nivel físico sino también emocional. No es algo a evitar, como tampoco lo es el sufrimiento en según qué circunstancias. Lo que sí se puede hacer es disminuir esas dosis y en algunos casos poder darle la vuelta. Muchas veces el sufrimiento viene causado por una resistencia al dolor. Cuando se produce el rechazo de éste, cuando no queremos que algo “nos duela” lo único que conseguimos es que duela más, lo cual provoca ese sufrimiento innecesario.

La PSICOONCOLOGÍA es una rama de la medicina y de la psicología que se encarga del estudio, prevención y tratamiento de los aspectos psicológicos, emocionales y somáticos que presentan los pacientes oncológicos durante y después de su enfermedad, y del acompañamiento terapéutico de la persona afectada y sus familiares.

El terapeuta debe intervenir para ofrecerle al paciente las herramientas necesarias para asimilar el proceso en el que está, dándole toda la información que necesite y ayudándole a disminuir esa ansiedad que padece.

Depende de cómo lo enfoques, tener cáncer (como cualquier otra situación traumática o cercana a la muerte) puede ser lo mejor que te pueda pasar, ya que es un proceso de auténtico aprendizaje, de soltar identidades, creencias, control y de un profundo autoconocimiento que, quizás, sin esa enfermedad no se realizaría.

Ahí es cuando tu mayor “enemigo” llega a convertirse en tu gran Salvador. 

1 Comment

  1. La Colo Suarez Suarez

    La Colo Suarez Suarez

    14/01/2016 at 07:31

    Muy buen informe, pero la realidad es que el enfermo deja de ser el y eso no se puede evitar por más ganas que tenga. Mi mamá me decía : quiero volver a ser yo. Lamentablemente no pudo, Dios quiera que otros si puedan. Besos

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