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Psicología

CÓMO AYUDARLES CON SU TERROR ANTE UN EXAMEN

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Se acerca el final del curso y las tensiones se multiplican, llega el momento final, cansados, nuestros hijos saben que se están jugando el verano… ¿ Qué podemos hacer como padres? En este post te proporcionamos un potente ejercicio con el que ayudarles con el terror ante un examen .

Muchos padres y madres relatan como acuden estupefactos a las reuniones con el tutor de sus hijos, para descubrir como estos han dejado en blanco preguntas, de un examen, que en casa sabían responder.

No vamos a descubrir nada nuevo hablando de la cantidad de presiones y de estrés que viven los niños hoy en día, ni lo cada vez más inadecuado de un sistema educativo, que sigue empeñado en que los niños memoricen cosas que,  ellos saben, tienen al alcance de una búsqueda en su propio teléfono inteligente.

Somos muchos los padres que sabemos todo esto, pero también sabemos que no tenemos otra opción, que,  inadecuado o no, nuestros hijos tienen que cumplir el expediente, hacer todos los deberes que les manden, estudiar la reproducción asexuada de las plantas a los diez años y al menos sacar la nota suficiente para aprobar los temidos exámenes.

Y aquí es donde vamos a incidir, en los temidos exámenes. La cosa sigue igual, no importa que durante el resto del tiempo el niño trabaje con su máximo esfuerzo, lo que importa es la nota del examen.

Y los padres lo sabemos…. y sin quererlo añadimos mucha más leña al fuego, los convertimos todavía en más terribles, porque para ellos lo más temido es el momento en que nos transmiten sus notas. Como si se examinaran dos veces, ante el profesor y ante nosotros.

No, si encima tendremos la culpa nosotros….¿ Y qué hacemos?

Utilizar la psicología, no nos queda otra… o seguir viviendo los conflictos que vivimos a diario…

Párate a pensar, cuántas veces y con qué energía le nombras la palabra examen a tu hijo.

Os contaré mi caso, aproximadamente 20 veces a la semana. Al tener jornada partida cada vez que le recojo tenemos la siguiente conversación. ( a ver si os suena)

– ¿ Cómo ha ido el día? ¿ Te han puesto algún EXAMEN? ¿ Tienes deberes? ¿ Te han dado ya alguna nota de los EXÁMENES de la semana pasada? ( lo pongo en negrita y mayúsculas porque seguro que es así como le suena a él en su cabeza).

Y los niños saben perfectamente que da igual lo que respondan a la primera pregunta, pero que las siguientes les pueden hacer ganarse una reprimenda, un castigo y demás.

Pero lo cierto es que es nuestra responsabilidad hacer esas preguntas, sobre todo con determinados niños, porque otros no sienten la presión de esta manera.

Entonces ¿ cómo lo hacemos? ¿ cómo utilizamos la psicología aquí? Una vez más con el poder del lenguaje, y de la empatía.

En primer lugar ponte en su piel, en su cabecita y en su mirada ante la presión. Haz un ejercicio de visualización creativa y sé él mismo en el día del examen, siente como te despides de él diciéndole:

-Suerte campeón, tú puedes…

¿ Notas siendo él, la carga que lleva ese tú puedes? ¿ Y si no puede? ¿ Y si te defrauda?

Siente la ansiedad mientras el profesor le entrega el examen, siente la responsabilidad sobre sus tiernos hombros. La ansiedad cuando le preguntas cómo fue, si ya tiene la nota…. No hace falta que siga…

Pues toda esa carga quedará muyyyy aliviada con un cambio de anclaje. Un cambio ¿de qué?. El anclaje es el estímulo que libera una emoción. En este caso la emoción es clara, ansiedad ( que se traduce en bloqueo y de allí esa sorpresa al revisar los exámenes). ¿ Has adivinado cuál es el anclaje?

El anclaje, amigos, es la misma palabra EXAMEN

Aquí es donde interviene la psicología, más concretamente la Programación Neurolingüistica. Ante un hecho inevitable como la prueba académica, cambiemos el anclaje y cambiemos la emoción.

Habla con tu hijo, porque tontos no son, y los trucos se los ven venir…

Dile que has estado pensando, en lo duro que resulta todo esto de los exámenes, dile que a ti te tienen tan cansada o cansado como a él, pero que como no podéis hacer nada para evitarlos vais a reiros de ellos…

Dile lo fea que es esa palabra y que vais a cambiarla por otra, una para vosotros 2 y que el primero de vosotros que vuelva a nombrar esa palabra tan fea hará lo que acordéis ( un beso al otro, un masaje, una sesión de cosquillas….lo que acordéis, es importante involucrarle en el cambio).

Ahora debes elegir una palabra inventada, una que no tenga ningún significado asociado y que seáis capaces de recordar ambos. Un truco adicional es que la palabra contenga la sílaba “chi”. De esta forma, cada vez que la pronuncies os está obligando a sonreír….

En nuestro caso elegimos la palabra “chimichu”, ridícula y con dos is, perfecta para asociarla a una emoción mucho más despreocupada.

Eso si, a partir de ahora tienes que tener mucho cuidado a la hora de utilizarla, hazlo siempre entre risas ( lo que no significa que no estés pendiente y hagas que se responsabilice) porque funcionará hasta que la volváis a cargar de negatividad.

Os puedo asegurar que funciona.

 

 

 

 

Las publicaciones son de autores muy interesantes que hemos leído y que compartimos para el beneficio de muchas personas que necesitan ayuda. Si tu eres uno de esos autores y consideras que tu articulo no debe estar en nuestro blog, por favor escríbenos y lo retiraremos sin problemas

4 Comments

  1. Lucia Elisabet Berrios Neveu

    Lucia Elisabet Berrios Neveu

    11/06/2016 at 23:04

    Gina Berrios Neveu

  2. Grace Herrera Fernandez

    12/06/2016 at 04:02

    Soy seguidora y me encanta toda la informacion tan valiosa que compartes. Muchas gracias!

  3. Lucia Vilches Soto

    Lucia Vilches Soto

    12/06/2016 at 04:28

    Lee estopame Rorro Perez Correa

  4. Kiara Lihue Lihue

    Kiara Lihue Lihue

    12/06/2016 at 15:22

    AYUDA.

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